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viernes, 1 de mayo de 2020

El teletrabajo como instrumento de explotación laboral


De un día para otro, y a causa del coronavirus, descubrimos el teletrabajo ("trabajo a distancia", como recoge el artículo 13 del Estatuto de los Trabajadores). El trabajo a distancia no solo es el efectuado en el domicilio, aunque, debido al confinamiento decretado, es el lugar preponderante donde se realiza la prestación laboral. Se calcula que solo un 7,9% de las personas ocupadas trabajó en 'remoto' (aunque fuera ocasionalmente) en el cuarto trimestre de 2019.

Los medios de comunicación, además de enunciar las innumerables ventajas de trabajar desde casa -entre las que incluyen el poder trabajar en pijama-, nos recordaron la 'brecha' en teletrabajo que nos separa de otros países de Europa. Como es habitual, se olvidaron de informar sobre las diferencias que nos alejan en otros parámetros sociolaborales, como: contratos desechables; salarios paupérrimos; jornadas y horarios desbocados; libertad sindical vigilada.

El foco, como siempre, se dirige a reducir la distancia en un punto concreto; obviando el resto de elementos laborales y del contrato de trabajo, que puedan redundar en una mejora significativa de los derechos y condiciones de trabajo de los asalariados.

Es obvio que ante la disyuntiva entre perder ingresos o el puesto de trabajo y teletrabajar, ésta última será la opción mayoritaria. En el caso del coronavirus covid-19 -y bajo motivos de salud pública-, hay interpretaciones jurídicas que apuntan a que el teletrabajo, cuando sea posible, no es una opción sino una obligación.

Y nos encontramos a los (tele)trabajadores y (tele)trabajadoras montando la oficina en casa. En el salón, en la cocina, en la habitación -los metros cuadrados de una vivienda modesta no dan para más-. En el mejor de los casos, se produce un traslado de los costes de producción empresariales al propio asalariado: ocupación de espacio físico doméstico; consumo de electricidad, iluminación, conexión a internet (fagocitada de la contratada para el hogar). En no pocas ocasiones será el empleado el que aporte sus propios recursos: su ordenador, su teléfono móvil.

Cuando terminen las semanas o meses de teletrabajo por coronavirus, sería interesante conocer la opinión de los fervientes admiradores y admiradoras del trabajo a distancia. Si continúan con el mismo punto de vista inicial, o han visto modificada su postura. Y en esta hipotética encuesta, no estaría de más preguntar también por su espalda, cervicales, lumbares, ojos, muñecas; su estado psicofísico -a la dureza del confinamiento hay que sumar el confinamiento laboral-.

La norma (ET) dispone que "los trabajadores a distancia tienen derecho a una adecuada protección en materia de seguridad y salud". Las condiciones ambientales domiciliarias, difícilmente van a reunir los requisitos ergonómicos mínimos; lumínicos, posturales y físicos, para la prestación laboral en la jornada de trabajo. El puesto de trabajo, en la silla y la mesa del salón, no va a ser evaluado por el servicio de prevención. Con lo que la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, de aplicación también en el trabajo a distancia, será un papel mojado más.

"Los trabajadores a distancia podrán ejercer los derechos de representación colectiva conforme a lo previsto en esta ley [ET]". Otra bonita declaración de intenciones. Si a la pérdida de la conciencia de clase trabajadora sumamos la acción de los sindicatos burócratas, pactistas y posibilistas: ¿qué derechos se van a ejercer desde casa, cuando ni siquiera se ejercen en el centro de trabajo?; ¿qué actuaciones va a acometer al respecto la Inspección de Trabajo y Seguridad Social?, ¿cómo va a controlar el fraude de los teletrabajadores incluidos en ertes o eres?

Las herramientas de trabajo estarán cerca y disponibles las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana. Un maquinismo tecnológico que facilitará la prolongación de la jornada de trabajo -frecuentemente sin retribuir ni compensar-. Se incumplirán los horarios y los descansos (diarios y semanales). Ante estas situaciones, el sistema de fichaje y control de presencia tendrá poco efecto paliativo: sabemos que es alterable y manipulable.

El teletrabajo desplaza al trabajador o trabajadora de la interrelación en el centro de trabajo al aislamiento teleasistido. Acentúa la individualización de la fuerza de trabajo, en detrimento de la fuerza colectiva de los trabajadores. La falta de modulación, control y limitación del trabajo a distancia, aliena y puede derivar en explotación laboral. Y en la continuación de la (constante) pérdida de derechos laborales, acentuada por el impacto de la pandemia. Formará parte de esa inquietante "nueva normalidad" que el sistema quiere imponernos.



lunes, 30 de marzo de 2020

COVID-19: Los despidos en la pandemia del coronavirus


Tras la expectación creada por el anuncio de​l viernes​, por parte de la ministra de trabajo, de la prohibición de despedir, v​ino​ el texto del BOE, publicado ​al día siguiente​.

Es oportuno comenzar indicando que contiene elementos positivos para los trabajadores. Pero vayamos al asunto de la prohibición de despedir. 

Tal y como se anunció, la interpretación jurídico-laboral lógica es que los despidos "por coronavirus" serían considerados nulos. Es decir, la empresa tendría que readmitir obligatoriamente al trabajador. Y, si no lo hiciera, o readmitiera irregularmente, el asalariado seguiría cobrando su sueldo y cotizando a la Seguridad Social -todo ello tras instar, judicialmente, lo que se denomina 'incidente de no readmisión'-.

Pero los despidos de la pandemia no van a ser nulos. Serán improcedentes, con su correspondiente indemnización. Y ello, contando con que el/la trabajador/a lo impugne ante la jurisdicción social, claro. 

Significa que los patronos no podrán aplicar despidos objetivos, de indemnización sensiblemente más baja. 

Lo anterior nos lleva a recordar que el despido, en España, es libre, indemnizado y barato -con las últimas reformas laborales, mucho más barato-. 

Haciendo un poco de historia, y a propósito de la reciente conmemoración de los cuarenta años de la aprobación del Estatuto de los Trabajadores (1980). El ET instauró la piedra filosofal de la legislación laboral española; claramente flexible y favorable a los empresarios -cuyo anhelo es un despido libre y gratuito-. Desde la aprobación de la norma, y en lo que respecta a los despidos sentenciados como improcedentes, la opción entre la readmisión o la indemnización le corresponde a la empresa, no al trabajador. 

No sabemos si habrá un primero de mayo sin confinamiento. A lo mejor sería una oportunidad para que los trabajadores recobraran la conciencia de clase. Y recapacitaran de a dónde les han conducido los gestores burócratas de los grandes sindicatos. Nunca es tarde si la reacción es buena. 

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"El Gobierno impedirá el despido justificado por causas relacionadas con el Covid - 19"

viernes, 17 de febrero de 2017

Ahora van a por los estibadores portuarios


Parece ser que, en España, todavía quedan trabajadores privilegiados. Esta especie en extinción se distingue por unas determinadas características, a cual más escandalosa e intolerable.

Su contrato es indefinido ("fijo"), y a jornada completa. Tienen por costumbre recibir el abono de sus nóminas, íntegro, una vez al mes. Su salario, sin llegar a alcanzar para muchos dispendios, puede calificarse como digno.

No realizan horas extraordinarias ilegales. Se respeta su horario, descanso entre jornadas y descanso semanal. Disfrutan íntegramente de sus vacaciones y permisos reglamentarios.

Estos trabajadores insolidarios alimentan uno de los cánceres del mercado de trabajo: la dualidad laboral. Gozan de ventajas de las que están excluidos el resto de trabajadores; convertidos, por imperativo legal, en parias.

Con el actual marco jurídico de relaciones laborales, adecuado convenientemente para fulminar derechos, solo queda identificar, estigmatizar y neutralizar a los colectivos privilegiados.

Y, en esta lucha sin cuartel, las fuerzas dominantes han encontrado un nuevo objetivo: los estibadores portuarios. "Los estibadores no pueden tener estos privilegios en el siglo XXI", dice la patronal. Se atreven a defender sus derechos, trabajados y sudados durante muchos años. Osan movilizarse, protestar, convocar una huelga y, además, provocando incomodidades y problemas de abastecimiento de mercancías. ¡Habrase visto!

La Unión Europea ordena liberalizar el sector de la estiba y desestiba de buques. Tenemos experiencia de lo bien que nos va con otros sectores estratégicos liberalizados: energía (electricidad y gas), comunicaciones, transporte. Teórica competencia, oligopolios de facto; con los que unos pocos privilegiados se hacen millonarios, en detrimento de los servicios públicos.

Los representantes de los trabajadores de la estiba denuncian que el decreto del Gobierno de Madrid va más allá del mandato de Bruselas. El colectivo de insolentes proletarios estibadores, con su afiliación sindical voluntaria, no tiene tanto poder como otros colectivos corporativistas, de colegiación obligatoria. Para estos colegiados la liberalización no ha ido tan lejos; pese a afectar, igualmente, a la libre competencia y a los consumidores y usuarios.

Toca, pues, la estiba. Un trabajo duro, penoso y peligroso. Un colectivo de trabajadores con conciencia de clase obrera y, para más inri, con un sindicato dispuesto a defender sus derechos.

Uno de los problemas es la dualidad laboral. La solución que nos dan es eliminarla. ¿Cómo?: pasando todos al colectivo mayoritario de parias laborales. Y manteniendo la dualidad social: una élite privilegiada, cada vez más rica; frente a una inmensa mayoría de pobres, con trabajo o sin él.

Vamos. Llegó la hora de los estibadores.

domingo, 1 de febrero de 2015

¿Vivimos en un Estado de Derecho?: 'Ciutat Morta'

Hace años que descarté la existencia del Estado Social. Tras el visionado del documental "Ciutat Morta" ('Ciudad Muerta'), dirigido por Xavier Artigas y Xapo Ortega​, ​tengo serias dudas de vivir en un Estado de Derecho. ​

Duro, impactante y de calidad​​; un revulsivo para las conciencias. ​Trata sobre el conocido como "caso 4-F" (Barcelona, 2006), ​sobre​ el desalojo de un edificio ocupado, que desembocó en la agresión a un agente municipal, por la cual quedó en coma vegetativo. Y en la venganza policial, con la detención irregular y torturas de varios jóvenes; dos de los cuales, Patricia Heras y su amigo, ni siquiera estaban en el lugar de los hechos. Su injusta condena. Y la decisión tomada por Patricia, tras el calvario sufrido, de quitarse la vida. Relato docudramático, de unos hechos brutales, que te revuelven interiormente.

El trabajo es de 2014, y ha obtenido varios reconocimientos. Se ha popularizado a raíz de su emisión (tras múltiples trabas), en enero de este año, en la televisión pública catalana. Eso sí, con los cinco minutos censurados (por orden judicial, y que pueden visionarse en la versión íntegra de Internet) de la comparecencia ante el juez de Víctor Gibanel, ex​ jefe de información de la Guardia Urbana de Barcelona.

Además del componente humano, y los impactantes testimonios de los protagonistas, es significativo el relato de los hechos por parte de los abogados; las irregularidades de la instrucción –indignante el comportamiento de la tristemente conocida jueza–, y el falso testimonio y torturas policiales. Muy ilustrativamente nos recuerdan que hay jueces en el Tribunal Supremo que juraron las franquistas ​Leyes​ Fundamentales del Movimiento. Se afirma, acertadamente, que si bien la (no tan modélica) Transición fue fallida, en el poder judicial ​ni siquiera se ha efectuado –no olvidemos que un juez​, Baltasar Garzón,​ fue apartado de la carrera judicial por intentar instruir la causa de los crímenes franquistas–. Y que la ideología mayoritariamente conservadora de la judicatura se refleja en las sentencias​: es de ilusos pensar que la ideología de los jueces (conservadora o progresista) queda fuera de la redacción de las sentencias.​

La Fiscalía se niega a reabrir el caso. El Tribunal Supremo, ¡incrementó las penas de los condenados! El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña se limita a criticar las "descalificaciones gratuitas" del documental. Sólo queda la esperanza de​ un posible recurso ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos y/o la inculpación del verdadero autor material de la agresión.

El documental contribuye a mantener vivo el recuerdo de Patricia Heras y, en cierta forma, a otorgarle la justicia que le fue negada por los tribunales. Patri, In Memoriam.

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¿Vivimos en un Estado de Derecho?: "Ciutat Morta" ('Ciudad Muerta'), documental completo (subtitulado en castellano): http://youtu.be/BF28b04mhck

viernes, 6 de junio de 2014

Abdicación de Juan Carlos I y proclamación de Felipe VI: el nudo franquista

"Todo va a seguir igual". Así contestó la reina consorte Sofía de Grecia, en su reciente visita a la ONU, al ser preguntada por la abdicación de su cónyuge, el rey Juan Carlos I.

Una corta y significativa frase, digna heredera de la conocida "Todo está atado y bien atado"​, atribuida al sanguinario dictador Francisco Franco. Todo va a seguir igual, a la velocidad del rayo. Si en un fin de semana reformaron la Constitución, para introducir un techo de déficit público. Si en pocos días se cargaron la justicia universal, para contentar a norteamericanos y chinos –y dejar en la impunidad a asesinos, genocidas, torturadores, piratas, tratantes de blancas, narcotraficantes–. En dos semanas van a dejar ventilado el asunto de la sucesión dinástica borbónica. Si pusieran el mismo ahínco y rapidez en medidas contra el gran fraude fiscal, sociales, y redistributivas del trabajo y la riqueza, seríamos la envidia de Europa.

Los españoles seguimos siendo inmaduros para decidir el modelo de jefatura del Estado. Los poderes fácticos se encuentran muy cómodos con una monarquía títere que les ampara. Es un riesgo inútil preguntar al pueblo; no vaya a ser que opte por la república. Una presidencia de la república a elegir cada varios años; ¡qué lío! Mejor el mismo –en masculino, gracias a la Ley Sálica (establecida en España por Felipe V)–, durante varias décadas.

Resulta curioso y sospechoso el cambio de criterio de Su Majestad el Rey. De no quererse ir ni a tiros (de cazería de elefantes), ni a hija e hijo político imputados, pasa, en pocos meses, a abdicar del trono. Su mensaje de abdicación tardó horas en ser grabado; dicen que por las lágrimas de emoción. Podrían ser lágrimas de rabia, por verse obligado a dejar el "cargo" vitalicio y hereditario. Por abdicar, a regañadientes, de la Corona. Le ha ganado la partida Isabel II del Reino Unido –quizá por la ayuda de la ginebra, como en el caso de la Reina madre–.

Desde luego el momento ha sido estratégico. Aprovechando la actual mayoría absoluta (y absolutista) parlamentaria, PP-PSOE. Después del batacazo electoral en las Elecciones Europeas; con la sorpresa de Podemos y el repunte del voto de izquierdas. No debían tener muy claro que los resultados electorales del próximo año les permitieran colocar y colarnos, por segunda vez tras el franquismo, a un Borbón.

Le tienen más miedo a las próximas elecciones que al desempleo, la pobreza y la desigualdad. No se olvidan de las Elecciones Municipales de 1931, cuyo resultado supuso la proclamación de la II República Española. Es una cuestión ética y estética, no genética. Es la sincronía de la elección popular, frente a la anacronía de la perpetuidad dinástica.

Todo el aparato mediático estaba dispuesto para la campaña de márquetin monárquico. Publirreportajes y monográficos en la prensa escrita; programas de radio y televisión. Juan Carlos I, el libertador y padre de la patria, héroe del golpe de Estado de 1981 (?), valedor de la democracia. Felipe VI, el discreto y muy bien formado, heredero de la mejor genética de cada uno de sus regios progenitores. La progresía periodística, de la mano del "TDT party". Escenarios cómodos, como actos con empresarios y plazas de toros, para asegurarse los aplausos.

Si pudieran utilizarían el método Ludovico ("La Naranja Mecánica", novela y película) forzándonos, mediante drogas y ojos permanentemente abiertos, a contemplar el descarado y estomagante lavado de cerebro promonárquico. Si no pueden condicionar a los jóvenes, o a las cientos de miles de personas que salieron a las calles reivindicando un referéndum, siempre les quedarán los niños –y el ministro Wert–. Total, estos cientos de miles de ciudadanos republicanos, son a sumar al millón docientos mil frikis que votaron a Podemos. Afortunadamente cada vez les cuesta más narcotizarnos. Nos quedan varias semanas/meses por delante: primero la abdicación; después la proclamación (coronación, entronización); luego el mundial de fútbol; a continuación más Felipe VI y reina consorte Letizia...

Del anciano Rey cazador campechano, pasamos al joven Rey superpreparado. Tan formado como tantos miles de jóvenes españoles. De los que tienen que abandonar el país en búsqueda de empleo. De los que podrían optar a ser presidente o presidenta de la república; sin importar la nobleza de su cuna y de su sangre, ni su sexo. Felipe de Borbón siempre podría presentarse como candidato a la presidencia de la república; pero en igualdad de condiciones respecto al resto de sus conciudadanos –que no súbditos–. Su padre, ahora que perderá por unos meses su irresponsabilidad penal, ¿responderá de dónde proviene su multimillonario patrimonio? Máxime cuando, según parece, llegó al trono con una mano delante y otra atrás. No se llegará a tal situación, ya lo están apañando: lo incluirán en la enorme lista de los 10.000 aforados españoles; de los cuales 2.300 son políticos –Alemania, Reino Unido, Estados Unidos: ninguno; Portugal e Italia: sus presidentes–.

El nudo del franquismo es muy fuerte. No permiten que el pueblo lo desate, pacíficamente y con la fuerza de las urnas. Pero un nudo puede deshacerse de dos formas. Como manifestó Alejandro Magno, tras conquistar Frigia y cortar el nudo gordiano: "Tanto monta cortar como desatar". La tercera está más cerca. Ya nada sigue igual. Nada será igual.

viernes, 4 de abril de 2014

Niños robados: 'Philomena', de Stephen Frears

​No se dejen condicionar por el hecho de que Philomena no obtuvo ningún galardón, en la edición de este año de los Premios Óscar. La actriz protagonista, Judi Dench (Philomena Lee), hizo méritos más que suficientes para haber sido premiada con el Óscar. Estamos acostumbrados a estas previsibles decepciones. No cuestiono que la estatuilla fuera entregada, finalmente, a Cate Blanchett por su espléndida interpretación en Blue Jasmine.

La película del cercano y magistral director británico Stephen Frears, está basada en la historia verídica del libro "The Lost Child Of Philomena Lee" (Martin Sixsmith, 2009). Con guión del propio Sixsmith y de Jeff Pope.

La sinceramente católica Philomena Lee, con una fe imperturbable en Dios y en el género humano, acude al periodista Martin Sixsmith (Steve Coogan), buscando ayuda para localizar a su hijo (Michael A. Hess). Hijo que le fue arrebatado hace cuatro décadas (cuando ella era adolescente) por unas monjas de un convento irlandés. Las monjas se preocupaban de dotar a sus piadosos actos de la legalidad de la adopción, mediante leoninos contratos que las eximían de toda responsabilidad. Y el cobro, Dios mediante, de las pertinentes compensaciones económicas.

El defenestrado periodista político Sixsmith, instalado en una vida cómoda y acomodada, acepta el trabajo como una inyección que reactive su carrera, emolumentos y prestigio profesional. Mira por encima del hombro a la humilde Philomena; sintiéndose en superioridad intelectual y de clase social. Martin desprecia que Philomena siga creyendo en el mismo Dios de las monjas, que vendieron a su pequeño hijo a una familia norteamericana, alejándolo a miles de kilómetros.

El dolor que le provoca a Philomena descubrir que su primer vástago ha muerto (víctima del SIDA, a mediados de los noventa), queda en parte compensado a medida que descubre datos de su vida. Disfrutó de una buena posición social y profesional –con un cargo importante en la ultraconservadora Administración de Bush padre–; aunque también tuvo que sufrir el desprecio homófobo, y el precio de esconder su homosexualidad. Philomena en ningún momento juzga, ni manifiesta que la iglesia católica pueda condenar la condición sexual de su hijo (la cual intuyó cuando era niño, y confirmó viendo sus fotografías más recientes).

Una de las demoledoras lecciones éticas de Philomena se produce en el vuelo a EE UU (en clase turista). Martin es saludado por un periodista conocido, que viaja en primera. Philomena comenta después: ​"No por ir en primera se es una persona de primera".​

​La indignación de Martin se transforma en ira, cuando descubren que Michael viajó a Irlanda con su compañero, poco antes de morir, intentando localizar a su madre biológica. Le contaron que ésta le había abandonado. El silencio de la monja conocedora de los hechos, consintió la mentira e impidió el reencuentro. Quiso ser enterrado en el cementerio del convento, en su Irlanda natal. Philomena vuelve a dar otra lección al periodista de investigación, perdonando a la iluminada y soberbia monja. Entonces Sixsmith comprende que, realmente, Philomena y él no están en posiciones antagónicas. Pueden converger –y, de hecho, convergen– en un mismo camino. Uno, desde el ateísmo (agnosticismo); la otra, desde su profundo y sentido catolicismo ​(cristianismo). La escenificación de esa convergencia, reconocimiento y respeto, pasa por la visita a la tumba de Michael –con la ofrenda de una figurilla religiosa comprada por Martin en el convento–. Y por el cambio de criterio de Philomena: pide expresamente a Martin –decidido a guardar silencio– que escriba la historia (su historia).

​Esta deliciosa y dramática película, con pinceladas de comedia, me recuerda otras historias. Como la de los niños secuestrados, de padres generalmente ejecutados, en las dictaduras militares americanas. O la de los niños y bebés robados en la posguerra civil española; casos que abarcan hasta los años ochenta. Ladrones investidos de autoridad que mentían a los progenitores, diciéndoles que sus bebés, recién nacidos, habían muerto. Enseñando, cuando les era exigido ver el cuerpo, otro cadáver (habitualmente el mismo, conservado en la cámara frigorífica). Se erigían en jueces todopoderosos que, de una forma cobarde, vil y cruel, decidían el futuro de las criaturas y de sus padres o madres "descarriadas". Apoyándose en perversas maquinaciones pseudomorales; como el hecho de tener más hijos, o los casos de gemelos o mellizos: era justificación bastante para arrebatar al nuevo retoño. Familias adoptivas que, cuando eran de clase humilde, pagaban a su hijo o hija a plazos (durante años), y, en numerosas ocasiones, sin saber la verdadera historia.

La infamia ya se produjo, en nuestro civilizado y democrático país, con los niños republicanos; huérfanos (frecuentemente por asesinato político), o de padres represaliados, expatriados, encarcelados –o, sencillamente, no afectos–. El Estado nacional-católico franquista legalizó el rapto o la apropiación de miles de niños, para entregarlos a militares, funcionarios, y familias pudientes. Personas "de bien", no sospechosas para el criminal régimen represor. Triste recuerdo del comienzo de los cuarenta años de dictadura, que no del terror (iniciado por los militares sediciosos fascistas en 1936), es el aniversario reciente del último parte de guerra. Radiado por Fernández de Córdoba, con solemnidad y entonación militar: "En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado. El Generalísimo Franco. Burgos, 1º abril 1939".

Todos estos casos tienen evidentes nexos en común, de carne y hueso. Alzacuellos, sotanas, hábitos; uniformes, galones y estrellas; cofias y batas blancas; funcionarios. Todos ellos siniestros cómplices y colaboradores necesarios. En nombre de Dios, de la patria, del dinero. Tienes toda la razón, Philomena, no por ir en primera se es una persona de primera.

viernes, 7 de marzo de 2014

Ceuta: moldear la 'Marca España' con cuchillas y pelotas de goma

Avergüenzan las continuas mentiras y patéticas justificaciones, que llevamos semanas leyendo, viendo y escuchando, en relación a los quince subsaharianos fallecidos en su desesperado intento de alcanzar Europa. Pero, ¿de qué nos extrañamos? ¿No es el engaño y la mentira el estilo de gobierno de Mariano Rajoy, y del Partido Popular?

Primero se negó el uso de material antidisturbios, estando las víctimas en el agua, sin saber nadar y sin recibir auxilio. Luego se reconoció el uso de botes de humo y pelotas de goma; eso sí, para "trazar la frontera" —no debían de tener muy clara la línea fronteriza, los desdichados africanos—. Los que son entregados a Marruecos, incumpliendo la normativa legal, es que son "devueltos" (en caliente o en frío, es igual).

Para completar la infamia, rayana en la pornografía, les han faltado dos cosas —al Gobierno, a sus acólitos, y a los medios de comunicación satélites—. Una, decir que el color oscuro de la piel de los subsaharianos confundíase con el ocre del mar, y les impedía verlos con claridad —ya contaron que el mar estaba "bravo", cuando las imágenes de vídeo demostraron que era calmo—. Dos, afirmar que los simpapeles se ahogaron voluntariamente —se suicidaron—.

Pero, siguiendo la tradición española, aquí no dimite nadie, no se cesa a nadie, no se abre expediente disciplinario a nadie. Nadie es responsable; ética, moral, administrativa y políticamente. "Dejemos que la justicia actúe"; y que tarde lo más posible, para continuar en la impunidad política.

Si se pregunta a los agentes de la Guardia Civil, cuerpo jerárquico militarizado, dirán que cumplían órdenes. El mando o mandos que ordenaron disparar, ídem. El director general de la Guardia Civil, Arsenio Fernández de Mesa, ahí sigue —muy indignado con las ONG—. El ministro del Interior, Jorge Fernández (caritativo y cristiano miembro del Opus Dei), continúa en el cargo; últimamente de gira, como comandante en jefe, por las vallas fronterizas de Ceuta y Melilla —con tiempo para visitas turísticas y tomar fotografías en el espigón de la tragedia—. Y su jefe, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, qué les voy a contar.

Si los ciudadanos exigimos explicaciones y responsabilidades, si pedimos la verdad, estamos atentando contra el honor de la Benemérita, del Ministerio, del Gobierno de la Nación; y de los pilares mismos del Estado de derecho.

Parece que el mostrar y airear estos sucios métodos, les impide utilizar material antidisturbios. Ello provoca un "efecto llamada", y hace que el Monte Gurugú y alrededores del democrático Reino de Marruecos, se encuentren poblados por una multitud de potenciales inmigrantes ilegales —bien alimentados y con telefonía móvil, dicen—. La cifra aumenta cada día. Primero los cuantificaban en cientos; después en miles; dentro de poco serán millones de africanos. Un ejército de indocumentados, armados con palos y piedras, que pondrán en peligro la integridad del sagrado territorio nacional y, por extensión, de Europa.

¿Cuáles son las soluciones aportadas? Pedir decenas de millones de euros a Bruselas. ¿Con criterios humanitarios? No. Siguiendo los manuales de márquetin: primero está lo urgente y, después, lo importante. Lo urgente es aumentar la dotación policial; reforzar la barrera del espigón fronterizo; subir la valla y poner más concertinas (esas cuchillas "pasivas", en palabras del ministro), e instalar valla "antitrepa". De la cooperación al desarrollo con los países de origen de los inmigrantes "ilegales", ya hablaremos.

Es mucho pedir el reducir la desigualdad en el tercer mundo, cuando se incrementa cada día en nuestro propio país. Lo que hay que tratar de tapar y esconder, a toda costa, es que la desigualdad mata. Y que la solución pasa por la distribución del trabajo y la riqueza. Porque no continúen pagando los mismos y se beneficien los de siempre.

No temo a los africanos que saltan la valla, o a los que cruzan el Estrecho en patera; buscando la tierra de salvación europea, y encontrando muchas veces la muerte en la mar. Me da miedo el discurso de Marine Le Pen (de tal palo, tal astilla). Temo a la troica (FMI-UE-BCE). Me dan miedo la manada de lobos financieros, parapetados en sus despachos blindados y lujosas mansiones, que nos gobiernan y hunden en la miseria a golpe de teclado de ordenador; acrecentando exponencialmente sus fortunas con las espaldas de nuestra moderna esclavitud. ¡Qué bien les viene paralizarnos con el miedo!

miércoles, 5 de febrero de 2014

Salarios míseros y cotizaciones sociales

A escondidas, con premeditación navideña y alevosía, el Partido Popular nos ha vuelto a colar otra reforma laboral (Real Decreto-ley 16/2013, de 20 de diciembre, de medidas para favorecer la contratación estable y mejorar la empleabilidad de los trabajadores). Para conocer todas las tropelías a las que nos somete la mayoría absoluta y absolutista gubernamental, hay que leerse diariamente, con la ayuda de una lupa de gran aumento, el Boletín Oficial del Estado. No se fíen del rimbombante nombre del decreto ley, continuista del lenguaje perverso a que nos tiene acostumbrados el Gobierno: acciones y efectos antagónicos al enunciado.

Ha levantado mucha polémica la eliminación, casi absoluta, de la exención de cotización en las retribuciones en especie (con efectos en diciembre). Pagos en especie, como los vales/cheques de comida (antes exentos de cotizar hasta los 9 euros por día); la previsión social complementaria (como los planes de pensiones), salvo la incapacidad temporal; beneficios sociales, como las ayudas de guardería; 'stock options' (retribución en acciones), antes exenta hasta 12.000 euros anuales; compensación por transporte y distancia, como el plus de transporte (antes no integrado en la base de cotización si no superaba el 20% del IPREM, cifrado para 2014 en 532,51 euros/mes). Y no nos olvidemos de los coches de empresa, habitualmente empleados para uso particular y no (o no sólo) profesional.

Lo primero que cabe decir al respecto, es que ya era hora de cotizar por unas retribuciones que, habitualmente, constituyen realmente un salario encubierto. Lo segundo, que el relativo impacto negativo en los bolsillos de los trabajadores (menor salario neto, cuantificado en un tipo de cotización mensual general del 6,35%, sobre la base de cotización incrementada) se transvasa a futuro; mejorando la base de cotización (para quien no la tenga topada, la inmensa mayoría) de cara a prestaciones sociales por incapacidad, desempleo y pensiones.

Pero no se piensen que esta es una medida "revolucionaria" del "Partido (Popular) de los Trabajadores" —como autodenominaba al PP su secretaria general, María Dolores de Cospedal—. Un 4% de los 16,3 millones de asalariados ya están cotizando por el máximo (tienen su base de cotización topada). Base de cotización máxima que este año se sitúa en los 3.597 euros mensuales (bastante más de un sueldo "mileurista"). Quiere decirse que esta disposición se centra en el 96% restante de los trabajadores, incluidos aquellos con salarios míseros o de subsistencia.

La gran patronal CEOE, como era de esperar, ha puesto el grito en el cielo. La cotización empresarial general es de un 29,90%. Evidentemente el impacto no será éste, ya que estamos hablando de una parte de las retribuciones. Pero han tomado esta "provocación" como casus belli. Una excusa más para amenazar con despidos, debido al incremento de los costes laborales, y con menores contrataciones. Despidos, por otra parte, muy baratos y fáciles de ejecutar para los empresarios, gracias a las potentes herramientas legales que les ha regalado el Gobierno "rojo" del PP.

A los patronos no les basta con tener un despido fácil, rápido y barato. También necesitan unas cotizaciones sociales de saldo, o nulas. Hay que pagarles (bonificaciones y subvenciones) por crear empleo, aunque sean puestos de trabajo de usar y tirar, y en fraude de ley; con tiempo de trabajo sin retribuir (horas extraordinarias, contratos a tiempo parcial con jornadas reales a tiempo completo), o pagado en dinero "b". Se acompañan de algunas voces, expertas económicas, que piden cotización "cero" a cambio de crear empleo. La menor recaudación social dicen que se compensaría con el ahorro en prestaciones por desempleo —prestaciones que, por cierto, también cotizan—.

El resultado de la ecuación no está tan claro. Por cada empleo estable —privilegiado lo llaman— destruido, se generan varios precarios: eliminando un empleo indefinido a tiempo completo, a cambio de crear dos temporales a tiempo parcial, estadísticamente se ha creado un puesto de trabajo. Ergo, en este ejemplo, tendríamos un perceptor de la prestación de desempleo, a cambio de dos contratos que no cotizan a la seguridad social —en términos netos no hemos reducido en dos personas las listas del paro y de perceptores de desempleo, sino en una—. El asunto se puede complicar aún más, ya que el contrato a tiempo parcial es compatible con una prestación parcial de desempleo. Y luego, para continuar con la rueda del miedo, nos vendrán otra vez con las amenazas de quiebra de la Seguridad Social y el sistema de pensiones, para justificar mayores recortes.

Esta nueva regulación casi "comunista" de las cotización de la retribución en especie, ha venido compensada por otra medida, menos roja y más azul. Otro regalo a las grandes empresas y corporaciones. Y en el mismo real decreto ley. Modifican la Ley 27/2011 (que contenía la denominada "enmienda Telefónica", que compensaba el coste público del macro-ERE de esta compañía), introduciendo la siguiente previsión: las multinacionales que empleen a 100 o más trabajadores en España y planteen un ERE o prejubilen trabajadores, invocando pérdidas en nuestro país aunque hayan obtenido beneficios a nivel global, ya no estarán obligadas a realizar la aportación equivalente a la prestación por desempleo de los trabajadores mayores de 50 años afectados por dichas medidas.

Desde el 23 de diciembre, fecha en la que entró en vigor, las multinacionales con filiales en España tienen mucho más barato despedir objetivamente y prejubilar a un colectivo abocado a quedar fuera del mercado de trabajo. Nos vienen a la cabeza varias de estas multinacionales que, además de declarar pérdidas o pagar cantidades irrisorias a la hacienda pública española (con beneficios globales de cientos o miles de millones de dólares), también podrán despedir mucho más barato en nuestro país. Y que, en este caso, no nos vengan con el cuento de la complejidad de atacar y atajar la ingeniería fiscal internacional: es evidente que se trata de voluntad política, nula en ambos casos.

Estas son las políticas del partido que vela por los trabajadores, por los autónomos y las microempresas y pymes. Del Gobierno que renuncia a recaudar más de quien más tiene. Que amnistía a los grandes defraudadores. Que, con una mano, tolera la ingeniería fiscal de las grandes empresas, de los banqueros y financieros, de los poderosos y miembros de la familia real. Y, con la otra, golpea fuertemente al pequeño contribuyente. De un Gobierno-decreto-ley al que nunca le urge corregir que la tributación efectiva por sociedades (IS) pueda ser hasta cuatro veces inferior que la de las personas físicas (IRPF). ¿Cómo nos va a extrañar que la economía sumergida, según Gestha, alcance el 24,6% del PIB (2012), con toneladas de billetes de 500 euros en forma de ladrillo; hasta alcanzar los 253.000 millones de euros? ¿Cómo pretenden que el ciudadano de a pie, ante tanta corrupción y latrocinio de guante blanco, deje de preguntar "con IVA o sin IVA"?

lunes, 20 de enero de 2014

El juez Castro no tiene traje de los domingos

​A cualquiera de nosotros, mortales ciudadanos, nos podrían imputar en un folio, incluso en unas cuantas líneas; sin una gran argumentación jurídica. No se alarmen; ya sé que no han cometido ningún delito, ni siquiera presuntamente. En todo caso, son víctimas del poder mercantil, económico y financiero, que nos gobierna. Y no podemos acudir a la fiscalía, al juzgado o a la comisaría, a denunciar a un tal "poder económico y financiero" —so pena de arriesgarnos a que se cachondeen de nosotros—. Aunque sí que tenemos en mente los nombres de unos cuantos gobernantes postizos y políticos, inútiles e ineptos.

En el segundo auto de (doble) imputación de S. A. R. la infanta Cristina de Borbón, el juez José Castro ha necesitado escribir 227 páginas, con detallados argumentos y razonamientos jurídicos. Transcurrida una hora, desde el conocimiento del auto, el prócer letrado y padre de la patria, Miquel Roca i Junyent (a quien el Rey encomendó el auxilio de su hija); parece ser que dotado de la habilidad de lectura ultrarrápida, hace unas declaraciones cuestionando el auto y descalificando la nueva imputación. Y su colega, el prestigioso penalista José Silva, abogado de la infanta Cristina, hace gala de una gran prepotencia, mala educación y chulería, afirmando que se estaban planteando ir a declarar, si con ello "el juez se va a realizar como persona".

Finalmente el equipo jurídico ha convencido al padre Rey y a la hija Infanta (¿y al resto de la familia real?), de no recurrir el auto de imputación. Dicen sus abogados, y el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, que Cristina de Borbón se sentará delante del juez, y del retrato de su padre, "voluntariamente". Muy oportunamente el juez instructor ha manifestado, a través de una providencia, que la infanta de España no acude voluntariamente, sino porque su señoría la ha llamado a declarar en calidad de imputada. La voluntariedad fue ejercida por S. A. R. cuando recurrió el primer auto de imputación (con el beneplácito de La Zarzuela). Y también fue ejercida, anteriormente, no personándose (voluntariamente) a declarar, previamente a la primera imputación.

Por fin entendemos el silencio del "independiente" fiscal Pedro Horrach —hasta anunciar que no va a recurrir—. Después de la prisa que se dio, oponiéndose a esta nueva imputación antes de que se produjera; llevaba días reflexionando sobre el recurso, y regalando algún que otro elogio al auto del juez —"donde las dan, las toman", dijo—. Volvió de Madrid "con plena libertad" otorgada por su superior jerárquico. Evidentemente tanto él como otro de los múltiples defensores de la Infanta, la abogacía del Estado, ya conocían la nueva estrategia de defensa. Estrategia que contiene, además, la exculpación de la imputada basada en que fue una socia y presidenta de Aizoon, cegada de amor por su embaucador marido y socio Iñaki Urdangarin.

Pero las alabanzas del fiscal Anticorrupción Horrach se han demostrado forzadas y cínicas. Cumpliendo las órdenes de no presentar recurso, ha optado por la revancha personal. En un escrito de doce páginas, pretende hacer frente a un auto de doscientas veintisiete. Apoyándose en descalificaciones gratuitas, de inconsistencia jurídica. Alega que el juez Castro avala la imputación de la Infanta con una "teoría conspiratoria", para "justificar la existencia de indicios delictivos". Una vez más se demuestra el ejercicio del ministerio público: ni fiscal, ni anticorrupción; abogado defensor. Además de un gran colaborador de la campaña de desprestigio contra el juez Castro. Y la connivencia tácita del vergonzoso silencio ejercido por el Consejo General del Poder Judicial.

Es posible que el catedrático de Derecho Penal, Silva, convenza a un tribunal, alegando la inocencia de su defendida por el inmenso amor de una fiel (¿y lela?) esposa. Más difícil es que nos convenza al resto de los ciudadanos. Tan difícil como que la Agencia Tributaria nos permita desgravarnos suntuosos gastos particulares y familiares, tales como viajes de placer, cruceros, etcétera.

Posteriormente se ha desatado la habitual caza del juez, especialmente virulenta cuando el magistrado instruye causas contra personajes poderosos. Airean y fotografían al juez si se toma un café (o refresco, o gin-tonic) con una abogada de la acusación popular. No dicen nada si lo hace con un abogado de la Infanta, que le pide un adelanto en la comparecencia de su defendida —accediendo el juez a realizarla un mes antes—. Por sacar punta, se conjeturaba con el día de la primera fecha prevista: 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora.

Como muestra de la saña y la altura de las argumentaciones periodísticas y jurídicas, utilizadas por los medios de comunicación de la derecha más rancia, analicemos los razonamientos expuestos por la pluma del director de "La Razón" (Grupo Planeta), Francisco Marhuenda (Paco para los amigos). (Sin querer con ello menospreciar a otros medios afines, como el hermano "ABC"; o los primos hermanos del "TDT party".) Bajo el título “El juez vuelve a imputar a la Infanta sólo con suposiciones”, y el original antetítulo “El auto del castrismo”; escribe este insigne periodista y jurista frases como: “El Iltmo. Sr. Don José Castro puede aprovechar las rebajas para comprar un traje de domingo con el que recibir a la imputada Doña Cristina Federica. Es el primer consejo que le daría. Tiene que jubilar esa chaqueta espantosa, porque hasta el prevaricador exjuez Garzón tenía mejor gusto. Creo que el ministro Gallardón tiene que introducir una reforma legal para que un juez no pueda bajar tanto el listón”. O "Castro quiere ser un juez estrella, pero es fugaz e injusto en su peculiar cruzada contra una mujer inocente”.

Tras estas sentencias del abogado defensor y juez Marhuenda, en un impecable ejercicio de libertad de expresión y alto intelecto; permítame don Francisco hacerle unas observaciones relacionadas, en su misma línea editorial, con el mundo de la imagen, el estilismo y la moda.

Puede que el salario de honrado funcionario público no dé para tener asesores de imagen, o para comprar un traje para cada día de la semana. A lo mejor los emolumentos de un afamado director de periódico, de prestigio internacional, y comprado y leído por media España; contertulio pluriempleado en programas televisivos (Atresmedia, Grupo Planeta); dan para comprarse un traje para cada día del mes. Incluso otros diferentes y discretos, para ir a misa los domingos; impecablemente vestido, limpio y aseado. No deben de alcanzar —o bien le preocupa menos cuando se trata de su propia persona—, en el caso de tan hábil y afilada pluma periodística, para acudir con frecuencia a la peluquería, y al gimnasio. Convendría que también le propusiera a su amigo y ministro Gallardón, que considerara la inclusión de un plus de estilismo, obligado y de marca, en la cerrera judicial.

En los próximos días, de aquí al sábado 8 de febrero, asistiremos a importantes y trascendentales debates sobre la seguridad nacional; como la duda de si la Infanta hará "el paseíllo" (los doscientos metros de la famosa rampa de acceso a los juzgados de Palma). Hecho que contrariaría sobremanera a la corte y a los cortesanos. Nada que no pueda resolver un dispositivo similar al empleado en las dos comparecencias efectuadas por el duque consorte de Palma de Mallorca: 200 policías (uno por metro).

Al principio, carcajada; después, náusea; finalmente, vómito.

lunes, 23 de diciembre de 2013

Mirar con los ojos cerrados

“Nacemos solos, vivimos solos, morimos solos. Solo a través del amor y la amistad podemos crearnos la ilusión por un momento, de que no estamos solos” (Orson Welles​). Entre ambas íntimas soledades biológicas, y también físicas, del nacimiento y de la muerte, nos queda el camino (más o menos largo) de la vida.

He estado convaleciente —aún lo estoy, reincorporándome paulatinamente al mundo de los videntes— durante varias semanas, debido a una intervención quirúrgica ocular de vítreo-retina. Son varias las reflexiones de la experiencia. El aprecio de la salud resalta cuando careces de ella; el recuerdo de la falta de visión, en sus últimos años de vida, de mi madre; la mayor comprensión, y solidaridad, con los invidentes y personas con problemas visuales. Y el privilegio de haber sido intervenido en pocos días; y el apoyo y cuidados de mi familia más cercana.

También he comprobado lo efímero y etéreo de la vida digital. Si en las redes sociales no tuiteas y retuiteas, publicas en el muro, pulsas un "me gusta" o un "más"; entras en un estado de coma vegetativo virtual. La amistad digital queda absorbida por la impersonalidad electrónica de Internet.

La dificultad para leer, y el deslumbramiento y molestias originadas por la luz y las pantallas, me conducían a descansar cerrando los ojos intermitentemente. A ratos escuchaba música, a ratos escuchaba la radio; y también escuchaba la televisión. En esta oscuridad terapéutica y sonora, he ido observando y apuntando retazos sobre las reflexiones de los acontecimientos, sociales y políticos, de estas últimas semanas.

Hace años que distintos juristas, atrevidos en su momento, advirtieron de la dudosa legalidad de la llamada "doctrina Parot". Se hizo ingeniería jurídica para sortear el principio de irretroactividad penal. El retraso de más de dos décadas en modificar el Código Penal de 1973 (franquista), se pretendió suplir actuando sobre los beneficios penitenciarios en el cumplimiento de las penas: aplicando la reducción de pena sobre la totalidad de la condena (y no sobre la pena máxima de prisión); elemento modificado en la reforma de 1995 (que entró en vigor en 1996). Y la Gran Sala del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) ha dado la razón a esos juristas, sentenciando que dicha doctrina viola dos artículos de la Convención Europea de Derechos Humanos. De los diecisiete jueces (de reconocido prestigio) de la Gran Sala del TEDH, ha sido el "socialista" juez español el que ha "engañado" a otros quince; siendo "culpable" de la anulación de la doctrina y de la consiguiente puesta en libertad de asesinos en serie, terroristas y violadores.

Continuando con los razonamientos jurídicos, sin abandonarnos en los instintos y sentimientos viscerales, algo más desapercibida ha pasado una sentencia del Tribunal Constitucional (TC). Con una sala de lo social muy dividida, el alto tribunal considera que la extinción del contrato de trabajo en el período de prueba (desistimiento empresarial) de una embarazada (cuyo estado de gestación era, parece ser, desconocido por la empresa), no es despido nulo. El TC deniega el amparo ante un supuesto que, de haberse producido en un contrato con el período de prueba superado, se hubiese sentenciado como despido nulo. No hay lesión de derechos fundamentales; no hay vulneración de la tutela judicial efectiva, en relación con el derecho a la no discriminación por razón de sexo. Un coladero, para que los empresarios se deshagan de las trabajadoras embarazadas en los (cada vez más dilatados) períodos de prueba. Lo votos particulares de los magistrados que se negaron a apoyar semejante tesis, difícilmente van a sonrojar a los que firman la sentencia; ni a lavar los malos presagios con los que empieza la nueva etapa de mayoría conservadora en el tribunal. El reparto político de sillones, judiciales o no, impregna todo de una desagradable pestilencia.

Eurovegas. Por una vez Bruselas sirve para algo. A Al Capone no le encarcelaron por mafioso; le condenaron por fraude fiscal. El lupanar del Eurovegas-Alcorcón de Sheldon Adelson no se queda en Madrid. Y no por la negativa de los gobiernos estatal, autonómico y local, a disminuir (todavía más) los derechos laborales; o por la negativa a permitir que los camareros contraigan cáncer de pulmón por autorizar fumar (quebrando la ley antitabaco); o por regalarle una fiscalidad de saldo —y otra interminable lista de vergonzosas prebendas—. No se instala porque la Unión Europea considera que "atenta contra la libre competencia del juego". El decrépito Adelson se lleva su decrépito modelo de negocio a Asia. Probablemente les ha estado vacilando durante meses a Aguirre, González, Mato, Báñez, Rajoy...; mientras el Partido Popular se arrastraba y entonaba a coro un patético "Bienvenido Mister Adelson". Y posiblemente ha utilizado a España como moneda de cambio y regateo con otros destinos preferidos. No deja de ser paradójico: el Gobierno de España presume de que cada vez nos parecemos más a Asia —la Asia de Europa—, con las bajadas de salarios y pérdida de derechos sociolaborales; a la par que Asia se europeíza tímidamente, incrementando salarios y derechos.

Endurecimiento (más aún) del Código Penal, a golpe de titular de prensa. Y de la Ley de Seguridad Ciudadana, para infundir un carísimo miedo a las protestas; acallando el descontento a golpe de multas administrativas, ejerciendo el Estado gubernativo de juez y parte —ya que no les agradan las sentencias judiciales que no condenan a los manifestantes—; y refuerzo e incremento de materiales antidisturbios. Como muy bien dice Javier Marías: leyes neofranquistas. Para reforzar este incremento represivo el ministro de Justicia, Ruiz-Gallardón, va a custodiar, mediante vigilancia policial, cada gestación y a cada gestante; sirviéndose de la nueva Ley de interrupción del embarazo. Añora don Alberto los tiempos pasados de la peligrosa clandestinidad, en los que los padres pudientes enviaban a sus hijas a abortar a Londres; esos mismos padres declarados antiabortistas, que acuden a las manifestaciones convocadas por la jerarquía católica. No digamos nada de la vileza de excluir en la ley el supuesto de graves malformaciones fetales. Entendemos porqué su padre dijo: "mi hijo Alberto, ese sí que es de derechas". El ministro del Interior, Jorge Fernández, ilustre miembro del Opus, sale en defensa de las concertinas de la frontera africana; esas cuchillas que pasivamente desgarran la piel. El ministro Fernández demuestra lo gran católico que es, y lo poco cristiano. Líbrenos Dios de semejantes gobernantes.

Eliminación del pago a cargo del FOGASA del 40% de la indemnización del despido objetivo, en empresas de menos de 25 trabajadores. A la ministra de Empleo, Fátima Báñez, se le ha aparecido la Vírgen del Rocío —a la que tanto inboca—, para que se entere de una vez que el abaratamiento del despido produce su incremento. Los ciudadanos vamos a dejar de subvencionar nuestros propios despidos. Y para celebrarlo, los empresarios están despidiendo a mansalva, antes de la entrada en vigor en enero de la "contrarreforma".

Del gobierno del PP, que también sufrimos en las Illes Balears, podríamos emplear varias columnas. Sólo citaré una de las últimas ruindades de nuestro farmacéutico 'president', José Ramón Bauzá. Ningún representante del Ejecutivo autonómico asistió al acto de ingreso en la Real Academia Española de la Lengua (RAE), el pasado noviembre, de la escritora mallorquina Carme Riera. Sin embargo Bauzá, por las mismas fechas, sí hizo hueco en su agenda para asistir a la fiesta del diario "La Razón". ¿Es porque Riera escribe en catalán? También escribe en castellano; además de ser, a mayor abundamiento, catedrática de literatura castellana. Las disculpas posteriores del 'president', con la boca pequeña, de poco nos sirven. Es más, estamos hartos de falsas disculpas, y escasos de dimisiones; especialmente de políticos de tan poca talla, y grande desvergüenza. Nos quedamos con las sabias palabras de Carme: "No me hacían falta los políticos, pero lamento su ausencia por los mallorquines". "Los amigos compensaron otros vacíos, aunque no me hacía ninguna especial ilusión que acudieran los gobernantes isleños".

En las televisiones continúan las legiones retribuidas de contertulios. Las mismas caras en diferentes cadenas, y en distintos programas del mismo medio o grupo de comunicación. Grandes opinadores, sabios y expertos en cualquier área y disciplina; pero con un denominador común, en los grandes medios de comunicación: el casi nulo cuestionamiento, directo o indirecto, del poder mercantil y del sistema capitalista.

Entre los programas con cierto calambre en las conciencias, está el "Salvados", de Jordi Évole. Y el humor ácido de "El Intermedio", de El Gran Wyoming —José Miguel Monzón gana cuando se pone serio en artículos de prensa, libros, y entrevistas (como la que le hicieron en "La Sexta Noche")—. A continuación destaco lo que considero más relevante de los últimos programas de "Salvados" (participaciones preferentes; entrevista a Pérez-Reverte; precariedad laboral; lavado de dinero negro).

Participaciones preferentes. Producto híbrido, complejo y perpetuo donde los haya, ruina de miles de familias humildes estafadas. Un presidente de la CNMV (Manuel Conthe) prohíbe su comercialización (sin denuncias de los bancos ni consecuencias legales); el siguiente (Julio Segura) la reactiva, porque caso contrario "hubiera sido prevaricación". Habla un exdirector de Caja Madrid (Bankia), que suponemos abandonó el banco de cajas con el ERE de 2012 (no sabemos si por voluntad propia, o por "invitación"): vendió un millón de euros de preferentes en su oficina, porque el resumen del producto y las cuentas (falseadas) de la Entidad no le hacían dudar. ¿Y eso justifica el vender el producto como un plazo fijo, o con el preceptivo test de conocimientos financieros del inversor rellenado previamente por la sucursal? Ocultar algunas de las características de un producto es una forma de mentir. El exdirector dice que ahora intenta recuperar el dinero que le colocó a familiares y amigos; lo que no cuenta es la retribución variable y demás beneficios que le reportaron, a él y a su oficina (y a la Entidad, que dirían Blesa y sus directivos), el cumplimiento de los objetivos marcados.

Al hilo del rey de las preferentes. Salen a la luz algunos de los miles de correos del expresidente de Caja Madrid, Miguel Blesa, el meritorio recomendado de José María Aznar. Estos correos se encuentran en el limbo judicial, porque son del ámbito privado; extraña interpretación, cuando corresponden a la cuenta de correo corporativo del expresidente. Están repletos de tratos de favor, a amiguetes y políticos, pagados a precio de oro con el dinero de la Caja. Irónicamente le contesta al hijo de Aznar que Caja Madrid no es su cortijo; quién lo diría, con el contenido de lo poco que hemos leído, habiendo actuado y vivido como un señorito (con la asistencia de capataces políticos y sindicalistas), o como mandado del señorito Aznar. El pobre Blesa está preocupado por conseguir un juez imparcial; y porque le hayan arruinado su reputación y vida profesional. No le preocupa nada haber arruinado (con la ayuda de Rato) a la Caja madrileña. Tampoco se le veía muy preocupado años atrás, en su suntuoso nivel de vida; o rodeado de las cabezas de sus piezas de caza.

Pérez-Reverte. En la tormentosa relación de lector, atracción/repulsión, que mantengo con el académico de la lengua don Arturo; coincido con él en dos afirmaciones vertidas en la entrevista de Jordi Évole. La primera, que la gente está deseando y esperando a que termine la crisis, para hacer exactamente lo mismo que antes de que estallara. La segunda, que en España nos ha faltado una guillotina —léase una revolución a la francesa, cortando y rodando determinadas cabezas—.

Precariedad laboral. Vemos a sindicalistas y trabajadores veteranos de la industria del automóvil, defender las dobles escalas salariales: salarios sensiblemente inferiores del personal de nueva entrada; y menos beneficios sociales para este grupo de menor antigüedad. A cambio de qué: teóricamente del mantenimiento del empleo (y de los beneficios de los más antiguos, claro). Pero los patronos son insaciables, siempre hay salarios, derechos y puestos de trabajo por recortar. También escuchamos a un sindicalista francés —sí, la misma Francia republicana y revolucionaria que citábamos arriba—, y la lucha por evitar el cierre de la fábrica metalúrgica de su localidad. Le oímos relatar cómo unos cincuenta trabajadores luchaban por los puestos de trabajo de dos mil; encontrándose con el juego sucio del multimillonario empresario y la indiferencia e incomprensión del resto de compañeros —los mismos compañeros que les daban palmaditas en la espalda, cuando consiguieron que la fábrica no se cerrara—. Malos tiempos para la solidaridad y la lucha obreras.

También nos instruimos en lo fácil que es, para el poder económico y financiero, lavar el dinero negro. Tan solo hacen falta dos cosas: falta de escrúpulos, y mucho dinero.

Los españoles somos expertos en perder la fuerza por la boca. En Navidad compartimos mesa con los compañeros de trabajo, jefes, u otras personas que nos han hecho la vida imposible el resto del año. Sin embargo, el librarnos de estos gobernantes tiene una solución más sencilla, que se podrá ejercitar dentro de dos años. Se llama elecciones, a través de unas papeletas que se depositan en urnas. No sería necesario recordarlo, ahora que es difícil encontrar ciudadanos (trabajadores, pensionistas, desempleados...) que reconozcan haber votado al PP.

"Vivir es fácil con los ojos cerrados", se titula la última y reciente película del director David Trueba. "Malinterpretando todo lo que ves", añade John Lennon en la canción de 'The Beatles' "Strawberry Fields Forever".

Mirar es fácil con los ojos cerrados. Interpretando críticamente lo que vemos.

martes, 22 de octubre de 2013

El despido gratis total de la CEOE y el tinglado del poder

Hace poco, en una entrevista televisiva sobre el nuevo repago de las medicinas hospitalarias, una enfermera relataba cuánto le impresionó una paciente que le confesó la base alimentaria en su hogar: caldo de huesos de pollo. A la ministra de Sanidad no le debe de preocupar esto lo más mínimo. Para quien se gasta miles de euros en globos para fiestas de cumpleaños, qué son unos míseros euros de copago en medicinas; "para garantizar la incorporación de fármacos innovadores", como argumenta desde su ministerio. Quien no tiene para comer no puede pagar fármacos, innovadores o no.

Esto pasa en la España del banquero Emilio Botín, "a la que está llegando dinero por todas partes"; en la España del presidente del Gobierno Mariano Rajoy, en la que "hoy se habla de cuán grande será la recuperación".

​A los grandes patronos españoles no les es suficiente con que los desempleados subsistan con caldo de huesos de pollo; ni que los afortunados trabajadores se alimenten con pan y agua. Como Santo Tomás necesitan ver para creer, tienen que tocar las carnes famélicas y palpar el esqueleto, asegurándose que no comemos chocolatinas a escondidas.

La reforma laboral que corredactaron, junto al Partido Popular y su FAES, con alguna ayuda —como la del ilustre exafiliado del partido y actual presidente del Tribunal Constitucional, doctor y catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social, Francisco Pérez de los Cobos—, les resultaba insuficiente desde el mismo día de su publicación en el Boletín Oficial del Estado. Necesitaban más armas con las que administrar disciplina y miedo.

La legislación laboral, para las huestes de la CEOE, nunca es lo suficientemente "flexible". ¿Y cuál es para ellos la flexibilidad óptima?: el hacer lo que les dé la real gana; con el contrato de trabajo, con los salarios, con la jornada y el horario, con los trabajadores. Tan solo así los Joan Rosell, Arturo Fernández y compañía (incluido su siniestro directivo José Luis Feito), continuadores de la labor de su encarcelado anterior presidente, Gerardo Díaz Ferrán, saciarían sus deseos por algún tiempo. Ejercen, con precisión subvencionada con dinero público, su papel de satélite del poder económico y financiero. Esa flexibilidad tiene una traducción muy sencilla en las relaciones laborales: más individualización, precarización, miedo e indefensión; menos autonomía colectiva, sindicación y protección.

De esa flexibilidad forma parte, por ejemplo, la eliminación de la ultraactividad (prórroga automática) de los convenios colectivos. Las teorías doctrinales científicas más favorables a los asalariados, apuntan a que el cuerpo normativo del convenio colectivo caducado (en más de un año) forma parte del contrato de trabajo. O que el convenio colectivo mantiene su vigencia hasta la aprobación del siguiente, siempre y cuando así lo hayan pactado ambas partes (patronal y social); tesis recogida en la sentencia de la Audiencia Nacional 128/2013, de 19 de junio, (recurrible en casación), en el conflicto colectivo interpuesto por el sindicato SEPLA contra Air Nostrum. Tendremos que esperar, pacientemente, a que el Tribunal Supremo sentencie. Hasta entonces: cientos de convenios colectivos y cientos de miles de trabajadores afectados, que perderán los beneficios sociolaborales de sus convenios, quedando bajo los mínimos del Estatuto de los Trabajadores (ET) y el Salario Mínimo Interprofesional.

También es muy flexible el contrato de trabajo "indefinido de apoyo a los emprendedores" (para empresas de menos de cincuenta trabajadores). Contrato por el cual pueden darle la patada en el trasero al trabajador (léase despedirlo) durante el primer año de vigencia del contrato, que coincide con el período de prueba. Pero ya sabemos que esto de los autónomos, microempresas y pymes no va con la gran patronal española. Quieren más, siempre más.

Quieren este despido libre y totalmente gratuito durante el primer año para todas las empresas —libre, pero no gratuito, ya lo tenemos desde la entrada en vigor del ET en 1980—. Qué es eso de que las grandes corporaciones y multinacionales, la banca y entidades financieras, las aseguradoras, no puedan patear (más) a gusto y también gratis a su plantilla. Es más práctico tener la ley de su parte que incumplirla, sabiendo que muchos de los trabajadores explotados y engañados no te van a denunciar. Aunque también es mucho más barato y lucrativo (para determinadas pequeñas empresas) conseguir la connivencia de la plantilla —metiendo miedo—, plantear un ERE fraudulento de reducción de jornada (con abono de prestaciones por desempleo parcial), y pagar parte del sueldo en dinero negro. Y con la tranquilidad que da saber que la Inspección de Trabajo y Seguridad Social cada vez tiene menos medios, humanos y técnicos, y más órdenes políticas interesadas.

Es muy ingenuo pensar que estos recortes en derechos jurídico-laborales y jurídico-sindicales no forman parte de una estrategia de poder, de un plan vasto e integral. Se incardinan en el conjunto de recortes, perfectamente diseñados y ejecutados, entre los que se encuentran los sanitarios, farmacéuticos, asistenciales, educativos, culturales, científicos; de dependencia, de desempleo, de pensiones y de Seguridad Social. Nos quieren alienados y devaluados, monetaria, salarial y normativamente. Y lo están consiguiendo, con una precisión casi de cirujano. Un diario balear publicaba hace pocos días: "El miedo a la reforma de la jubilación dispara en Mallorca las ventas de planes de pensión", donde la demanda crece un 15% de media. Estos son los beneficios privados, para la banca y las aseguradoras, de décadas de infundir miedo (interesadamente) con la quiebra del sistema público de pensiones y de la Seguridad Social.

Asistimos a una desnaturalización del contrato de trabajo, y del Derecho del Trabajo español. A un retroceso (prediseñado y premeditado) de derechos conseguidos durante décadas de dura lucha y sacrificios. El juez de lo Social Antonio Seoane lo definió muy concisa, clara y precisamente en una cadena de televisión: "Previamente al Derecho del Trabajo había servidumbre y esclavitud". Nos resignamos a convertirnos en siervos y esclavos.

lunes, 14 de octubre de 2013

Ley 'Wert': la reforma educativa que nos hará menos tontos y más ignorantes

La nueva ley de educación, conocida como "ley Wert" —la LOMCE (Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa)—, ya ha cubierto su primer trámite parlamentario en el Congreso de los Diputados. Y lo ha superado con los votos únicos de la dialogante mayoría absoluta del Partido Popular. Partido del consenso mediante una legislación récord en decretos leyes. El consenso de esta ley es tan amplio que choca con una parte importante de la comunidad educativa: centros educativos y universidades, docentes, alumnos, padres de alumnos. El espíritu dialogante de José Ignacio Wert pasa por hacer oídos sordos a los cuestionamientos del dictamen del Consejo de Estado, presidido por su colega de partido el Excmo. Sr. D. José Manuel Romay Beccaría (exministro y extesorero del PP).

El reciente informe "PISA para adultos" —PIAAC (Programa Internacional para la Evaluación de la Competencia de los Adultos, en su traducción del inglés)—, le ha venido al Gobierno como anillo al dedo para justificar la urgente necesidad de reformar el sistema educativo. Demuestra, según los populares, lo rematadamente malas que fueron las dos leyes socialistas: la LOGSE (Ley Orgánica General del Sistema Educativo, 1990) y la LOE (Ley Orgánica de Educación, 2006). Para que nos hagamos una idea de lo tontos (o medio tontos) que somos se nos ponen unos ejemplos ilustrativos; algo así como un barómetro del escaso entendimiento medio español.

Así, en nuestra gran ignorancia muy próxima a la estulticia, nos ejemplifican que no sabemos calcular —comprensión matemática— el precio unitario en una oferta "tres por dos" del supermercado; no entendemos el recibo de la luz; o no comprendemos textos como "El Quijote" —comprensión lectora—. Que les pregunten a los abuelos, padres y amas y amos de casa que hacen encaje de bolillos para estirar el sueldo, el subsidio o la pensión, míseros, si no saben calcular el precio de las ofertas del supermercado. Que le pregunten al expresidente José María Aznar, inventor del multimillonario déficit tarifario eléctrico, que seguimos y seguiremos pagando durante años, si entiende por qué tenemos una de las facturas eléctricas más caras de Europa. Que pregunten, finalmente, a titulados universitarios superiores y nos digan después cuántos de ellos se han leído la obra cumbre de Miguel de Cervantes —yo lo empecé a leer, por curiosidad, siendo adolescente; y lo terminé de leer, por grata obligación, en bachillerato—.

Lo primero que resulta sospechoso es que entre los primeros preocupados por la ignorancia española —además del ministerio del ramo, gobierno y PP—, puesta de manifiesto por los informes del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés) se encuentre la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos). Organización claramente neoliberal, cuyo concepto educativo es meramente mercantil; y su nivel de conocimiento óptimo es el de la eficiencia productiva y económica de la mano de obra (titulada o no). No creemos que la OCDE esté más preocupada por la comprensión literaria y filosófica, y la base matemática, que por el uso del Excel y la interpretación de las cotizaciones bursátiles.

Lo segundo que hay que resaltar del informe PISA es la amplia horquilla de edades (entre 16 y 65 años) y procedencia (14% de inmigrantes) en los 6.055 españoles participantes. En las personas de más edad nos encontramos con ciudadanos (estudiantes o no) de la posguerra franquista. Yo (1965) pertenezco a la generación de la LGE (Ley General de Educación, 1970). De la EGB (Enseñanza General Básica); el BUP (Bachillerato Unificado Polivalente); el COU (Curso de Orientación Universitaria); y la Selectividad. De centros públicos (de colegio "nacional", donde todavía se rezaba el padrenuestro por megafonía), y bachillerato mixto (matemáticas y latín); titulado universitario en centros también públicos. Y quizá, como se desprende del informe, saldría mal parado compitiendo con los bachilleres japoneses.

Tanto que nos gusta compararnos con los países desarrollados de nuestro entorno, incluyendo el excelente sistema educativo finlandés (no modificado en décadas, sea cual sea el signo político-ideológico del gobierno; con una exigencia y un respeto muy elevados para el acceso al magisterio, por cierto); busquemos algunos de los elementos sobre los que gira la reforma educativa española en esos países, a ver si los encontramos configurados como aquí.

Religión. No terminamos de sacar la religión de las aulas públicas. Ahora puntúa en la media académica. Se paga al profesorado confesional con los fondos públicos educativos. Todo ello en un Estado constitucionalmente aconfesional. La religión se debe enseñar en los templos (iglesias, sinagogas, mezquitas, ...).

Enseñanza concertada. Se mantiene el sistema de sostener con fondos públicos los centros privados (en su mayoría religiosos católicos). El Estado sustituye los centros y profesorado públicos por centros privados. Ahora legalizan también el sostenimiento de centros de enseñanza que segregan por sexos; generalmente pertenecientes a opciones ideológico-religiosas ultracatólicas, como el Opus Dei y los Legionarios de Cristo.

Reválidas. Como no se fían de la competencia del profesorado, reinstauran las reválidas (al final de los diferentes ciclos). Supongamos que los evaluadores son funcionarios públicos docentes; ergo tienen dudas del nivel educativo de los centros privados y concertados, en los que los profesores no sufren una oposición pública para ejercer de enseñantes. Los niños y jóvenes, de deberes, exámenes y controles permanentes, añadirán en su agenda escolar las dudosamente efectivas reválidas; que vendrán a ser un elemento más de criba excluyente y expulsión del sistema educativo.

Lenguas. El castellano está en peligro. Las lenguas cooficiales "minoritarias" quedan supeditadas a la lengua del imperio, fulminando las políticas "totalitarias" de normalización lingüística. En Balears, por ejemplo, el PP lo llama trilingüismo; consistente en aumentar las horas de castellano e inglés a costa de reducir (en ocasiones hasta la mínima expresión) las horas y asignaturas en catalán.

Ya vemos cómo el ministro Wert y su jefe Rajoy van a mejorar las competencias en comprensión lectora y matemática. Dificultando el acceso a las becas y expulsando a miles de estudiantes de las aulas; reduciendo profesorado y centros de enseñanza públicos; aumentando los alumnos por aula; enseñando religión (fundamentalmente católica), y eliminando Educación para la ciudadanía; segregando por sexos; marginando las lenguas cooficiales. Al Gobierno de España y al partido que lo sustenta parece que les agrada retrotraernos a épocas pretéritas, con una enseñanza universitaria para las élites y pudientes; y una formación profesional de miniempleos ('minijobs') con sueldos míseros para el resto. Entre medias: la ignorancia, la esclavitud; el pensamiento anestesiado, plano, dirigido y controlado. Una reforma de estrangulamiento ideológico y económico-financiero.

lunes, 7 de octubre de 2013

Lampedusa: nadie hablará de vosotros cuando hayáis muerto

En las épocas de vacas gordas, esas que llaman los expertos "de expansión económica" y que otros denominamos "de burbuja capitalista", se miran las cosas de otro modo. Se mira hasta el color de la piel de otra forma. Cuando los nacionales no cualificados copaban los puestos de trabajo a destajo en la burbuja de la construcción, y aún así era necesario contratar a jóvenes que abandonaban sus estudios (atraídos por los altos salarios del ladrillo) y, con todo, también necesitábamos contratar a inmigrantes.

Cuando, además de en la construcción, se contrataba a inmigrantes para las duras labores agrícolas y ganaderas en el campo. Cuando se contrataba mano de obra foránea (americana, del este de Europa, africana, asiática) para cubrir los puestos de trabajo de limpieza, del hogar, del cuidado de niños y de mayores y dependientes. En todos esos casos dejábamos en un segundo plano el país de origen y el color de la piel de esa mano de obra barata. Pero el ciclo de la divina y pesada rueda económica capitalista cambió, y continuó rodando encima de nuestros pechos y estómagos.

Ante las imágenes de las hambrunas africanas, de los millones de refugiados por guerras y conflictos armados (muchas veces azuzados por intereses económicos occidentales), en los tiempos felices se reaccionaba con una cierta conmiseración, con alguna donación y apadrinamiento, cambiando de canal o apagando la televisión. Hoy en día ni siquiera es necesario cambiar de canal o apagar la tele; podemos verlo mientras comemos o cenamos, como una catástrofe natural más e inevitable

Las vacas están ahora famélicas —no todas ellas, solo las de las clases no pudientes—. La miseria impuesta se ceba también con los claros de piel. Nos preocupa más la seguridad de nuestras fronteras, la altura de las alambradas y la eficacia de los pinchos que coronan las vallas defensivas. Los catalanes (nacionalistas o no) son unos catetos porque quieren votar si se independizan del Estado español; son unos palurdos con barretina, no se enteran que viven en un mundo global sin fronteras, que se van a quedar fuera de una Unión Europea de los ciudadanos. Qué ignorantes estos catalanes.

Pero lo sucedido recientemente en Lampedusa (Italia, Europa) le da la razón a Catalunya. Muchos ciudadanos catalanes —menos la mayoría silenciosa del PP, claro— quieren una nueva frontera geopolítica, que no física. Y Europa y España construyen muros cada vez más altos, y alimentan mareas cada vez más fuertes. La Europa de los ciudadanos sí tiene fronteras; mientras que la de los capitales no. El cambio de nombre (UE) no se corresponde con el cambio de realidad y de políticas: sigue siendo la CEE (Comunidad Económica Europea).

Es la selección natural de la especie, dicen los fascistas. Como los que promovieron y aprobaron la legislación italiana que prohíbe socorrer a los inmigrantes. Esa norma probablemente influyó en los dos barcos pesqueros italianos que pasaron de largo ante las llamadas de socorro de los inmigrantes en el barco en llamas. Pero no impidió que otros pescadores sí los socorrieran. Para las conciencias responsables de aprobar y mantener esa legislación fascista, en la denominada Europa de los pueblos, probablemente las más de trescientas muertes de hombres, mujeres (algunas embarazadas) y niños, forman parte de esa selección natural, no darwiniana sino mercantil y patriótica. No es suficiente otorgar la nacionalidad italiana a los inmigrantes muertos en la tragedia; y una burla insultante y cruel multar con miles de euros a los supervivientes.

En España somos muy rápidos ilegalizando partidos abertzales. Pero muy permisivos con los matones de los partidos de extrema derecha que pegan empujones en actos públicos, que hace no muchos años daban palizas con bates de béisbol (¿consecuencia también de la desmemoriada santa Transición española?). En Grecia permitieron también dar empujones a los matones de "Amanecer Dorado", para abrir paso a su líder Nikolaos Michaloliakos, y parece que ahora intentan pararles los pies (quizá demasiado tarde) tras haber asesinado a un ciudadano. En España matones de su mismo signo ideológico torturaron y asesinaron a sus anchas con la supuesta democracia ya vigente.

Los occidentales (europeos, norteamericanos) hemos sido muy buenos (¿en pasado?) exprimiendo colonialmente las riquezas ultramarinas (o cercanas) y esclavizando a los negritos del África tropical (y a americanos, y a asiáticos...). Muy desmemoriados (especialmente los españoles) con la emigración de los años cincuenta y sesenta; repetida ahora en forma de jóvenes titulados universitarios y científicos, de cualificados y no cualificados, también a otros países europeos y americanos.

Eritreos y somalíes; deherederados del mundo. Aquí en España, en menor número, compatriotas subsaharianos vuestros también mueren, intentando alcanzar lo que ellos consideran un mundo y una vida mejores. Aquí, en esta gran Europa, se expulsan y cierran las fronteras a sus propios ciudadanos (por su etnia y/o por su origen), y se multa y encarcela a los mendigos. Pasados estos días de rabia, ignominia y vergüenza —acertó el Papa Francisco—, los telediarios y noticieros, la vida occidental, volverá a la normalidad. Fallecidos en Lampedusa, muertos y enterrados vuestros cuerpos recuperados y desaparecidos, en la tierra y en las conciencias, haciendo paráfrasis del título de la magnífica película de Agustín Díaz Llanes, nadie hablará de vosotros. Salvo, quizá, una mayoría de hombres y de mujeres de buena voluntad, de corazón blanco o de color.

domingo, 29 de septiembre de 2013

Adelson, señor feudal de Eurovegas-Alcorcón

Se ​asemeja frecuentemente el complejo "turístico y de ocio" que el magnate estadounidense Sheldon Adelson ​pretende construir en Alcorcón (Madrid), conocido como Eurovegas, con el guión de la película "Bienvenido, Mister Marshall" (España, 1953, Luis García Berlanga). En la ácida comedia de Berlanga los habitantes de un pequeño pueblo español esperan ansiosos la visita de los estadounidenses ("los americanos"), con la ilusión de la inclusión del país en la ayuda al desarrollo del llamado "Plan Marshall" (1948-1951), para reconstruir los países europeos después de la Segunda Guerra Mundial. Pero, tras engalanar el pueblo y vestir la ropa de los domingos para un gran y festivo recibimiento, los americanos y su plan pasan de largo en sus flamantes automóviles.

Eurovegas está más cerca de un argumento cinematográfico de invasiones coloniales, en este caso mercantil, que de una comedia ​en la España franquista; atemorizada, oscura, reprimida y profunda, de los años cincuenta. Se sostiene en la industria de juego, mafias, corrupción y soborno, prostitución, blanqueo de capitales...; y no guarda paralelismos con el trayecto que va de la leche en polvo americana para los escolares de la posguerra, al desarrollismo económico tecnócrata-franquista de los sesenta.

Ahora que tenemos tan cercana la clásica disputa veraniega por Gibraltar (y el Tratado de Utrecht), resulta contradictoriamente paradigmático el cuasisecreto tratado de Eurovegas por el que se cede la soberanía de parte del territorio español a "Las Vegas Sands Corporation". La ventaja es que aquí no habrá problemas interpretativos sobre la jurisdicción marítima. Nos escandalizamos por el hormigón lanzado al mar, los casinos en Internet, el contrabando y el blanqueo de capitales de Gibraltar, colonia bajo la soberanía del Reino Unido, y aplaudimos prácticamente lo mismo —sustituyan hormigón sumergido por cáncer de pulmón— en el Eurovegas bajo soberanía mercantil norteamericana.

Los mismos que defendieron la burbuja inmobiliaria, los mismos que la negaban insistente e interesadamente y durante años, hasta que la hicieron explotar en los bolsillos de todos los ciudadanos; esos mismos sujetos son los que defienden desde el poder político y económico la burbuja del juego, al ritmo del "¡Viva El Eurovegas!". Están capitaneados por la alcaldesa no electa de Madrid, Ana Botella; la expresidenta de Madrid (en retirada política interminable) Esperanza Aguirre, y su sustituto y delfín presidente no electo, Ignacio González. Esgrimen los miles de puestos de trabajo que se van a crear. Puestos de trabajo también prometidos por Adelson en su megacasino de Macao (China), y que menguaron escandalosa y misteriosamente. También aseguran que posee la financiación necesaria (miles de millones de dólares, de lo que duda hasta el propio Gobierno de Rajoy), cuando hay muchos interrogantes al respecto —es difícil creer a alguien que se ha hecho multimillonario con el juego sucio—.

La lista de poderes plenipotenciarios exigidos por Adelson (que han trascendido) es interminable. Antes de meter una excavadora y poner un ladrillo, exige: aval del Estado de 25 millones de euros (a pagar por todos los españoles, si el proyecto no sale adelante); estación de metro, cercanías, tren AVE, pista para 'jets' privados en el aeropuerto de Barajas (1.600 millones de euros en infraestructuras); cambio de la legislación de prevención de blanqueo de capitales, "flexibilizándola" para dejar sin control por Hacienda de la entrada y salida de capitales; autorizar la entrada en el casino a ludópatas y menores de edad; modificación de la ley de extranjería, para contratar a trabajadores bajo las condiciones socio-laborales del país de origen (sean las que fueren) —no parece que esta condición vaya a favorecer mucho la contratación de trabajadores españoles, aunque cada vez tengamos menores salarios y menos derechos—.

Y vamos con la exigencia legislativa más comentada: la modificación de la ley antitabaco, para que se pueda fumar en los casinos. Llevamos años con los ambientes libres de humos en los espacios públicos cerrados; con una aceptación social y consolidación razonables. Pero la ministra de Sanidad, Ana Mato, en vez de velar por la salud de los ciudadanos, antepone unos hipotéticos puestos de trabajo basados en un modelo obsoleto de juego y corrupción. Mejor sería para todos que dimitiera (o la cesaran) y fichara por Adelson.

A Adelson se le está construyendo un reino de taifa en el Reino de España, con un estatus propio social, laboral, fiscal, económico y legal. No se contenta con eso, exige que ese marco legal ad hoc no se modifique en el futuro, como consecuencia de cambios políticos en el gobierno y en el parlamento. No hemos escuchado decir a ninguno de los gobernantes y políticos del Partido Popular —y otros—, que sustenta los respectivos gobiernos de Madrid y de España, no ya que tal pretensión es ilegal e inconstitucional, sino un claro y alto "no" a semejante barbaridad propia de un feudo medieval. Lo que pase en el Eurovegas, no se quedará solo en el Eurovegas.

El poder económico y político quiere vendernos por unos cuantos puestos de trabajo a cambio de renunciar a la soberanía y el imperio de la ley. En "El Mercader de Venecia", ante el impago de los 3.000 ducados prestados por el judío usurero Shylock, Antonio se libra de pagar la libra de carne más próxima a su corazón por la imposibilidad de ejecutar la cláusula legal sin derramar una sola gota de sangre. En el Eurovegas los gobernantes le dan a Adelson nuestros dólares, carne y sangre. Al pueblo le sobran dux, reyes y reinos, y financieros usureros, y le faltan repúblicas (y Porcias, Nerissas, Jessicas, Bassanios, Gracianos, Lorenzos). Espectadores y víctimas de la función: hagan juego, la banca nunca pierde.

domingo, 22 de septiembre de 2013

Gobernar y educar por cojones, en varias lenguas

Es en los encuentros y foros empresariales o similares donde el 'president' de las Illes Balears da lo mejor de sí mismo. No acostumbra a frecuentar otros escenarios menos cómodos, como reuniones con desempleados, trabajadores, autónomos y pequeños empresarios, sindicatos, o incluso comparecencias en el Parlament. En el distendido encuentro reciente que mantuvo con el grupo Gold de la organización profesional BNI ("Business Network International") soltó algunas de sus perlas verbales. Manifestó su preocupación por dar "seguridad jurídica a los empresarios rompiendo la rigidez". Nos preguntamos a qué rigidez se refiere (si es la relacionada con el contrato de trabajo no se ha enterado de las últimas reformas laborales del gobierno central, sustentado por su partido), y si también le preocupa la seguridad jurídica de los trabajadores.

Para José Ramón Bauzá es imprescindible dominar "dos, tres, cuatro o cinco idiomas, cuantos más mejor". Y pretende tal objetivo con una política de recortes en educación y cultura, prima hermana de la de Wert en el gobierno central. Con menos profesores y más alumnos por aula. Con centros educativos que tienen que hacer auténticos malabarismos para seguir funcionando (no se cubren las bajas de profesores, por ejemplo).

Bauzá dice que apuesta por el plurilingüismo en la formación, para garantizar la "competitividad" de las generaciones futuras de las islas: "En Balears apostamos por el trilingüismo y por el plurilingüismo para garantizar la competitividad futura de nuestros hijos" (sic). Yo creía que a mis hijas se las educaba para adquirir cultura, para armar la persona y la personalidad con valores éticos y solidarios, para dotarse de una conciencia crítica. Y para conseguirlo es menester mamar matemáticas y física y química; pero también filosofía y música; lenguas (incluyendo las clásicas) y geografía e historia, y ciencias naturales; sin olvidar la educación física y deportes. Pero resulta que no, que estoy equivocado. La educación no es para formar personas, es para constituir y anotar en el registro mercantil titulados competitivos.

Es por esa mercantil competitividad formativa del liberal y reformista (según él mismo se define) 'president' del Govern balear, por la que Bauzá ha impuesto el trilingüismo por decreto ley. Sin consenso con la comunidad educativa, y burlándose de una resolución del Tribunal Superior de Justicia que suspendía cautelarmente su implantación. Es por lo que en Balears se cumple la primera semana de huelga indefinida de personal docente. Y es el decreto ley del TIL (Tratamiento Integrado de Lenguas) lo que ha provocado la conflictividad, no el trilingüismo per se, como machaconamente desinforman determinados medios de comunicación.

Al comienzo del curso escolar nuestra hija pequeña (alumna de tercer ciclo de primaria) nos preguntó porqué este año las matemáticas son en castellano, contrariada después de haberlas estudiado en catalán en todos los cursos anteriores. Difícil respuesta cuando, según nos dijo, también había sorprendido tal circunstancia a los profesores.

Escuchamos una entrevista a un profesor de matemáticas. Confiesa que no se encuentra capacitado para impartir su disciplina en la lengua de Shakespeare. Prefiero un buen profesor de matemáticas que imparta la asignatura en catalán con un nivel digno, a un buen profesor de dicha asignatura (u otra) que la imparta en inglés con un nivel mediocre. No se trata de saber inglés, el enseñante tiene que dominarlo con unos niveles pedagógico y técnico adecuados a la disciplina académica que se imparta.

Otro arma educativa empuñada por Bauzá, además del inglés, es el catalán. Unos días después de su encuentro "gold" no le quedó más remedio que acudir al pleno del Parlament, con "su" TIL de protagonista. Oró, orgulloso, que no defenderá "el catalán que se habla en Cataluña, sino el que hablan nuestros padres y abuelos". La cual es una afirmación sentimentaloide, falaz y acientífica. El castellano que hablaba mi madre (que a duras penas escribía), aun siendo mi lengua vernácula materna, no es formalmente el castellano que hablo y escribo, el que he estudiado en el colegio y en el instituto, y perfeccionado en la universidad.

El catalán que, hasta ahora, se estudia en las Illes Balears es el catalán estándar. Estándar bajo la supervisión del 'Institut d’Estudis Catalans' (IEC), y que recoge las variedades lingüísticas de las islas: el dialecto balear y sus subdialectos: mallorquín; menorquín; ibizenco; formenterés. Haría bien el señor Bauzá en contar con la Universitat de les Illes Balears (UIB), que asesora en los libros de texto de catalán balear, donde se lo explicarían doctamente. (En vez de rodearse de asociaciones con nombres en catalán/balear, que defienden la supremacía castellana; y de 'consellers' que no pronuncian ni una sola palabra en catalán/balear). Seguro que le asesoran convenientemente, aunque no se haya atrevido a acudir al acto de apertura del curso universitario, ni él ni su 'consellera' de Educación, Cultura y Universidades, Joana Maria Camps —debe ser por miedo a ahogarse en la "marea verde" de la enseñanza—. No dudamos de sus conocimientos y pericia farmacéutica, habida cuenta de que su farmacia es una de las más rentables de Balears; pero parece que su fuerte (y el de su 'consellera') no es la filología.

Si la catalanofobia del 'president' no lo cegara, y se dejara asesorar por lingüistas y filólogos, entendería un poco mejor qué es eso del "catalán estándar". Se trata de establecer un canon lingüístico común que provea un uso y acredite unos conocimientos e interlocución en todos los territorios catalanoparlantes. Sería inaudito escuchar a la presidenta de Andalucía proclamar que en las escuelas andaluzas no se enseña el castellano que se habla en Castilla. Por ello causó estupefacción en la comunidad científica la creación (a finales de los noventa) de la Academia Valenciana de la Lengua (AVL): por su efecto fragmentador de la lengua. El español también se enseña bajo un estándar internacional, con la supervisión de la Real Academia Española (RAE) y la colaboración del Instituto Cervantes; reconociendo las variedades americanas (academias de la lengua; Diccionario panhispánico de dudas; etcétera).

Pero la fragmentación del catalán no es exclusiva del País Valencià (Comunitat Valenciana) —con riesgo de sumarse las Illes Balears—. Las Cortes de Aragón se han inventado el esperpéntico nombre de LAPAO (Lengua Aragonesa Propia del Área Oriental) para denominar al catalán; y, para disimular, bautizan al aragonés como LAPAPYP (Lengua Aragonesa Propia de las áreas Pirenaica y Prepirenaica). Siglas que mas bien parecen un trabalenguas. Bauzá no está solo en su cruzada.

Mientras el castizo Bauzá defiende a capa y espada el castellano (en peligro de extinción) y el balear, la chulapa Esperanza Aguirre se erige en "catalanizadora" de España. Emulando a su colega Aznar, está dispuesta incluso a hablar catalán en la intimidad.

Suso de Toro describía muy bien en su columna "Admiremos a Cataluña" algunos de los complejos elementos de la desafección del pueblo catalán. Señalaba, entre otros sociopolíticos, aspectos socioculturales como la falta de reconocimiento de la literatura catalana, de su música. Yo añadiría el nulo interés del Estado por la enseñanza de sus lenguas cooficiales, fomentando su aprecio y conduciendo a la percepción de la diversidad idiomática como un enriquecimiento cultural. Es incomprensible que no tengan presencia en las escuelas e institutos de toda España —y no solo en las escuelas oficiales de idiomas—.

En las urnas, por lo que se ve, no solo votamos una opción política determinada, también elegimos el tamaño genital. En Balears, y en España, el Partido Popular nos gobierna por parlamentaria mayoría absoluta, por gubernamentales decretos leyes, y por democráticos cojones.