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lunes, 20 de abril de 2020

Más justicia social y tributaria, menos mercadotecnia de covid-19


Abundan en los ​medios de comunicación​ las noticias relacionadas con gestos, en forma de acciones, donaciones y ayudas, por parte de grandes empresas y corporaciones, motivadas por el coronavirus SARS-CoV-2. Una reacción habitual es la de pensar que "a caballo regalado no le mires el diente".

Cabría hacerse, al respecto y en relación a estas empresas y empresarios, varias preguntas. 

En primer lugar, cómo son sus medios de producción y venta; su impacto en el planeta; las condiciones laborales que los proveedores aplican (o imponen) a su mano de obra. 

En segundo lugar, cómo son las condiciones laborales de sus trabajador​e​s: salario, horario, tiempo de trabajo y descanso, conciliación, igualdad, salud laboral, convenio colectivo (si lo hubiere). 

En tercer lugar, cuál es su nivel de contribución fiscal a la sociedad: ​qué​ impuestos​ presentan​ y cuánto pagan; si aplican o no ingeniería tributaria para la elusión fiscal; si operan, de forma directa o indirecta, a través de paraísos fiscales. 

En cuarto lugar, cómo se comportan con su personal, tanto en el Estado de Alarma por el coronavirus, como antes (y después): han presentado eres o ertes; han despedido; modifican sustancialmente las condiciones de trabajo; respetan o por el contrario presionan para evitar el ejercicio del derecho de huelga; facilitan o entorpecen la libre sindicación y la acción sindical; pagan puntualmente el salario real y legal, y sus cotizaciones; pagan o compensan las horas extraordinarias; cumplen en el trabajo con las condiciones adecuadas y preceptivas de prevención de riesgos laborales. 

No nos olvidemos de las eléctricas y gasísticas. Son muy activas en 'solidaridad', pero, que sepamos, no han bajado el precio desproporcionado que nos facturan a los consumidores. Y la prohibición de cortar los suministros de energía​ a los hogares​, durante el confinamiento, se debe a un decreto gubernamental, no a su iniciativa. 

Antes de aceptar regalos envenenados (y con importantes deducciones fiscales incluidas), exíjase, primero, el pago realmente proporcional de impuestos; un trato justo a los trabajadores y a los recursos naturales del planeta; y respeto por el resto de seres vivos. Después, toda la ayuda y donaciones que quieran. Esto sí sería una buena mercadotecnia; aunque la mejor, por inexistente, es la de quienes donan y ayudan de forma anónima.

También sería un detalle, de los contribuyentes altruistas -incluidos los particulares y personajes más o menos famosos-, que excusaran escenificaciones próximas a la caridad y beneficiencia, evitaran el postureo en redes sociales, y se acercaran más a la dignidad de la persona.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Tortura de desahucio frente a tortura animal

El Partido Popular había anunciado que no iba a aprobar, una vez más, la admisión a trámite de la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) contra los desahucios, y a favor de la dación en pago con efectos retroactivos. ILP avalada por 1.402.854 firmas de ciudadanos.

Y llegó la noticia de dos nuevos suicidios, a unir a la larga e ignominiosa lista —al día siguiente trasciende el suicidio en Alicante de un hombre—; en esta ocasión en Calvià (Mallorca, Illes Balears). Un matrimonio de jubilados, que se quitaron la vida tras recibir la notificación de desahucio. Se llamaban Pedro y Julia, y tenían sesenta y ocho y sesenta y siete años, respectivamente. Parece ser que los vecinos les perdonaban que llevasen tres años sin pagar la comunidad. No gozaron de la misma comprensión, humanidad y benevolencia por parte del banco que instó la ejecución hipotecaria.

Finalmente el PP votó a favor de la admisión a trámite de la ILP. No podemos ser muy optimistas en que el Gobierno acepte modificar la legislación de desahucios, a no ser (o ante la amenaza de) que finalmente le obligue el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE). Recordemos que la propia abogada general del TJUE dictaminó que la ley de desahucios española viola la normativa comunitaria.

Tampoco podemos rebosar confianza en que finalmente se legisle la dación en pago (al menos con efectos retroactivos). La banca manda, y dice que crearía inseguridad jurídica, y se darían menos créditos (ya bastante escasos). Son los mismos bancos que hemos rescatado con ingentes cantidades de dinero público, con el cual hacen rédito invirtiendo en la deuda pública que también pagamos todos. Esos mismos bancos, repito, que continúan desahuciando inmisericordemente, amenazan con cerrar del todo el grifo. Son conscientes de que no les van a tocar sus privilegios.

Después de rendir pleitesía —salvo la digna intervención, a puerta cerrada, de La Izquierda Plural— por la mañana al presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi (escoltado en todo momento por el presidente del Congreso de los Diputados, Jesús Posada), la tarde parlamentaria dio para lo anterior, y más.

También se admitió a trámite la ILP (con un tercio de firmas respecto a la primera) que propone declarar las corridas de toros Bien de Interés Cultural (BIC). Digamos bien alto, para los defensores de los animales, que votaron a favor el PP, UPyD, UPN y Foro Asturias, y que se abstuvo el PSOE. El diputado de UPyD Toni Cantó nos dejó en la tribuna de oradores esta joya: "los animales no tienen derecho a la vida ni a la libertad". Es tranquilizador saber que Cantó se encuentra investido del poder de decidir sobre el cautiverio y la muerte de los animales no pertenecientes a la especie (superior) humana.

No les basta con mantener el espectáculo de tortura y sangre y arena, con millonarias subvenciones públicas, sin las cuales la llamada "fiesta nacional" desaparecería paulatina e irremediablemente. Necesitan declarar BIC la barbarie "artística" de la agonía de un animal, a manos del valiente artista torero y sus herramientas artísticas: la puya; las banderillas; el estoque de matar; el estoque de descabellar. Instrumentos de tortura artística y cultural para ejecutar las diferentes "suertes" y "castigos" del infortunado astado.

No sabemos si el PP cambió de criterio, admitiendo la ILP contra los desahucios, debido al matrimonio de jubilados que se suicidó. O a la imagen que iban a transmitir de la gloriosa "marca España" rechazando medidas contra la tortura hipotecaria a los ciudadanos, y admitiendo la defensa y protección cultural de la tortura y muerte a los animales. Nunca lo sabremos, porque no tendrán las agallas de decírnoslo.

sábado, 1 de diciembre de 2012

"LA BARBACOA": La grotesca satisfacción de los omnívoros



« LA BARBACOA
La grotesca satisfacción de los omnívoros.
SINOPSIS La Barbacoa es un documental que refleja la actitud humana con respecto a su propia alimentación a través de documental y de ficción. Personas destacadas de diferentes posiciones socio-culturales: religión, industria cárnica, animalistas, científicos, son entrevistados y transmiten su visión sobre el uso y el abuso de los animales.
EL DIRECTOR Enric Urrutia nace en 1962. En 1986 crea la compañía discográfica y productora audiovisual Transdisc Music SL hasta el año 2007, en el año 2009 funda 4 Barres Produccions Audiovisuals. Enric Urrutia es miembro de la Academia del cine.
Un omnívoro en bicicleta contamina más que
un vegetariano en un todoterreno. 
»



www.versusfilms.es

lunes, 27 de agosto de 2012

Divertirse a costa del sufrimiento animal

Acaba el mes de agosto. Mes grande para las fiestas patronales en nuestro moderno, civilizado, culto y democrático Reino de España. Y mes nefasto para cualquier animal carne de fiestas, especialmente para los que tienen cuernos.

En las entrevistas al miembro de la peña de turno, al teniente de alcalde de "cultura" y/o festejos, al alcalde; nos encontraremos con la manida justificación: "es la tradición".

Quiere decirse que los caballeros medievales deberían continuar su tradicional reventado de sesos con las lanzas. Que la Santa Inquisición debería seguir rompiendo huesos y vértebras y quemando en la hoguera a los supuestos herejes y brujas, como manda la tradición. Etcétera.

Raro es el pueblo que no cuenta con sus vacas, toros, vaquillas; novillos para los menos "valientes". A estas reses vemos cómo les hacen mil salvajadas. Les prenden antorchas en los cuernos ("toro embolado"), quemándoles la cara y los ojos; las llevan a "nadar" al mar, donde terminan ahogándose; las persiguen a caballo para alancearlas, y cortar sus atributos sexuales para entregárselos al valiente macho humano ejecutor ("toro de la Vega"). Tampoco falta el graciosillo sádico de turno, con su correspondiente dosis de alcohol (o no), que se dedica por diversión a amputar partes del desdichado animal.

También hay lugares donde se divierten capturando patos en el mar, cogiéndolos por el pescuezo –en Can Picafort (Mallorca) se ha conseguido, por la presión protectora animal, que los patos reales se hayan sustituido por otros de goma; sin disminución por ello del divertimento popular–.

Este año parece que la crisis económica se está dejando sentir en los presupuestos de los festejos "populares". Una de las consecuencias ha sido/está siendo la disminución o eliminación de los animales en los encierros. Tampoco parece nada descabellado, sobre todo cuando el dinero sobrante se emplee en mitigar las necesidades sociales de los ciudadanos.

Una de las conclusiones extraídas del impacto económico, es la importancia clave del dinero público para el sostenimiento de la diversión a costa del sufrimiento y tortura animal. La orgía subvencionada de alcohol y sangre.

Otra conclusión, interesante desde el punto de vista sociológico. En algunos de los pueblos donde se ha prescindido de reses (bravas o no), se han ingeniado otros métodos de diversión. Tales como carretones (falsos toros sobre ruedas); bolas gigantes de papel reciclado; circos sin animales; etc.

Y, ¡sorpresa! Parece que los lugareños y visitantes se divierten tanto o más que haciendo cabronadas a los animales. No solo de fiestas con toros vive el hombre.

Hace falta que este transvase "popular", obligado económicamente por la disminución o eliminación de la subvenciones, se consolide y se vayan erradicando las costumbres bárbaras. Ya va siendo hora.

lunes, 16 de abril de 2012

El rey cazador

Con un poco de imaginación podríamos ver en la primera imagen inferior un cuadro de Felipe IV de Austria (Habsburgo), pintado en el siglo XVII por el gran Velázquez (segunda imagen).

Pero no; se trata de una fotografía de Juan Carlos I de España (Borbón), en el siglo XXI, con la pieza que se acaba de cobrar (un elefante africano en peligro de extinción), en su carísima cazería africana (valorada en cerca de 50.000 dólares).

Es evidente que nos hemos enterado de la azaña cinegética soberana por el accidente causante de la rotura de cadera real. Ahora también comprendemos el motivo de que el monarca no visitara a su convaleciente nieto Froilán (autotiroteado en el pie en un tranquilo "paseo campestre").

El hecho de que se avisara o no al presidente del gobierno, de la salida de Juan Carlos I del país, es un tema secundario. Aunque, atendiendo a las palabras del Sr. Floriano (vicesecretario de Organización del PP), parece que el presidente del gobierno no estaba informado, puesto que se enteró "cuando se produjo el accidente".

No es secundario el hecho de que los safaris a los que acude el rey cuesten miles de euros. Tampoco que su coste fuera sufragado por empresarios; ¿en agradecimiento de qué?, ¿en pago de qué? ¿También sufragaron el gasto de los desplazamientos? ¿Y los del séquito de acompañamiento (médico, guardaespaldas, etc.)? ¿Cuánto dinero público ha costado, dentro del "austero" presupuesto de la Casa Real?

Para los que no vemos en la caza un deporte (ni en el toreo un arte), tampoco son intrascendentes las aficiones reales por matar elefantes africanos en peligro de extinción (aunque sea "legal" en Botsuana), u osos rusos (emborrachados previamente).

Quedan muy estéticos los discursos de defensa a ultranza del tiempo libre del Borbón. De la necesidad de mayor transparencia de la Casa Real. Y hasta de los que ya "se atreven" a pedir la abdicación (en su hijo el príncipe, claro).

Pero los ciudadanos reclaman algo más que estética: ética. Y no sólo los ciudadanos que somos republicanos.

Ya es hora de que los españoles puedan manifestar soberanamente, en un referéndum, su elección sobre el modelo de jefatura del Estado. Si continuar con una decimonónica monarquía basada en el mérito genético de la herencia de la sangre; u optar por una república con un/a presidente/a elegido/a en las urnas.

Juan Carlos I cazador
Felipe IV cazador (Velázquez)