"Ustedes que tienen tiempo, que tienen tiempo aún, no caigan en la trampa. La ultraderecha vino a destruirlo todo. Eso es así. Yo vengo del futuro, de un país donde el presidente puso incluso en venta el agua".
El país es Argentina. La mujer que pronunció estas palabras se llama Dolores Fonzi, directora y actriz argentina. Lo hizo, este año, al recoger el Premio Goya a la Mejor Película Iberoamericana por su filme Belén.
Y no solo tenemos advertencias desde el futuro, ya disponemos en el presente de hechos que ponen de manifiesto la hoja de ruta marcada por la derecha y la ultraderecha —¿hay diferencia?—. Hechos que delatan una parte del programa, y de los cuales pueden inferirse otros muchos elementos que afectan a los derechos laborales y sociales.
El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, en un foro empresarial, defiende que los trabajadores de baja cobren menos. En primer lugar, denota una ignorancia supina. Los trabajadores ya cobran menos (o no cobran), a no ser que se complemente mediante convenio colectivo, cuando están de baja. Si no se trata de contingencias profesionales (enfermedad profesional o accidente de trabajo), hay una diferenciación importante durante los tres primeros días de baja. De hecho, no cobran nada en esos primeros tres días (salvo si existe el citado complemento de convenio colectivo), en los casos de contingencias comunes (enfermedad común o accidente no laboral).
La cantidad que cobra el trabajador se calcula en relación a su base reguladora (base de cotización del mes anterior a la baja). Por enfermedad común, se exige el requisito de 180 días cotizados en los cinco años inmediatamente anteriores al hecho causante —si no se cumple, tampoco se cobra—.
Recapitulando, las cuantías del subsidio, por incapacidad temporal, son:
- Por enfermedad profesional o accidente de trabajo: el 75% de la base reguladora desde el día siguiente al de la baja (100% en las bajas por riesgo en el embarazo o riesgo en la lactancia).
- Por enfermedad común o accidente no laboral: el 60% de la base reguladora entre el cuarto y el vigésimo día, y el 75% a partir del vigésimo primero.
Y ¿quién paga las bajas?, en los supuestos de enfermedad común o de accidente no laboral:
- a) Entre el día cuarto al decimoquinto de baja en el trabajo, ambos inclusive: el abono corresponde al empresario.
- b) A partir del decimosexto día de baja: al Instituto Nacional de la Seguridad Social o a la Mutua colaboradora con la Seguridad Social.
Todo lo enunciado anteriormente lo es en líneas generales, resumido y simplificado. Tampoco pretendemos saturar de información al jefe de la oposición, y aspirante a la presidencia del gobierno, ni a sus asesores. Que luego pasa lo que pasa; como afirmar que los enfermeros extienden bajas laborales.
Para criminalizar al trabajador, se añaden al totum revolutum las estadísticas de absentismo de los últimos diez años. Pero se manejan los datos con trampas; como no considerar el envejecimiento de la población, o el importante incremento del número de habitantes. También pone en cuestión a los profesionales sanitarios, obviando la falta de recursos con que las comunidades autónomas gobernadas por el PP/VOX castigan a la sanidad pública. Y se olvidan de los instrumentos de control de las bajas laborales, como la Inspección Médica.
Debería saber el señor Feijóo que no todos los trabajadores, y no en todos los casos, cobran cuando están de baja médica. Y si cobran, no lo hacen por la totalidad de la nómina ordinaria. También debería saber que el absentismo no justificado, según dicta el Estatuto de los Trabajadores —y el apartado disciplinario de los convenios colectivos—, constituye un incumplimiento grave y culpable del contrato de trabajo. Y faculta a la empresa a realizar un despido disciplinario, que no conlleva derecho a indemnización para el trabajador —salvo acuerdo administrativo o judicial, o sentencia judicial, que reconozca la improcedencia del despido—.
Estaría bien que Feijóo también hablase, por ejemplo, de los paupérrimos salarios; de los millones de horas extraordinarias no pagadas (ni cotizadas). Y que aclarase si lo que desea es convertir a los trabajadores en esclavos, sin derecho a ponerse enfermos.
El PP, que se autodenomina de centro derecha, se alía con VOX, un partido de extrema derecha; loándolo, y ensalzando los numerosos puntos en común que los unen. En las tribunas y foros presumen de las leyes que van a derogar, empezando por la Ley de Memoria Democrática, "en el primer consejo de ministros que presida Feijóo". Continuando por la última reforma laboral, y una larga lista.
En cualquier caso, que los trabajadores, pensionistas, desempleados; el pueblo perteneciente a la clase trabajadora, a la clase no pudiente, tomen buena nota de lo que se avecina con la ultra/derecha. ¿Lo harán? Confiemos en que ese hipotético y fatídico primer consejo de ministros PP/VOX tarde mucho tiempo en celebrarse, o no lo haga nunca.









